X-Men, el reflejo de las minorías

Por Abraham Ramírez Aguayo

@abrahamsalander

La nueva película de los X-Men (Hombres X, para los cuates) está a la vuelta de la esquina y muchos se preguntan sobre su importancia respecto a otras cintas del 2016. ¿Por qué estos personajes necesitan un espacio en la pantalla grande y merecen que gastemos nuestros pesitos para ir a verlos?

La respuesta es fácil: todos somos un X-Men. Desde que salieron por primera vez en el cómic bimestral The Uncanny X-Men, en septiembre de 1963, fueron personajes fuera de lo común. No eran un millonario, playboy y fi lántropo como Tony Stark (Iron Man), ni un soldado mejorado que defendía a Estados Unidos llamado Capitán América y no eran extraterrestres de un planeta extinto con una gran “S” en el pecho (si quieren nombrar a la competencia).

Al contrario, la mayoría sólo eran adolescentes que odiaban y ocultaban sus poderes debido a que gracias a estos la sociedad los perseguía. Aquí es donde nos identificamos con ellos:

¿Quién no se ha sentido señalado por la gente sólo por ser diferente? ¿Quién no ha escondido un gusto o una preferencia para que no se burlen los demás?

Puede ser algo tan pequeño como que te guste la música de RBD o algo tan importante como tu preferencia sexual, pero el punto es ese: Los X-Men son los marginados, los que ­­nadie quiere, los que incluso aún tienen la tarea de aceptarse a sí mismos. No importa tu edad, alguna vez te has sentido en esa posición.

Asimismo, ellos no eligieron sus “dones”, nacieron con ellos y por eso es más difícil. Son parte de la evolución del hombre con un nuevo tipo de estructura genética. No se trata de que puedas leer mentes o controlar el clima, pero a veces naces muy alto o muy bajo o delgado u obeso y así es como debes enfrentar tu existencia (a menos que tengas el dinero para tu cirugía).

El nacimiento del cómic fue incluso con estos tintes, de acuerdo con el documental Epic History: X-Men Volume 1, The 60s Era. Y el significado cultural de los personajes es que representan el cambio social de la década. Cada vez menos personas exigían un trato igualitario, al igual que nuestros superhéroes.

Incluso los creadores del comic, Stan Lee y Jack Kirby, incluyeron la ideología del reverendo Martin Luther King Jr. en el líder de los Hombres X, el profesor Charles Xavier.

Unos seis meses antes del surgimiento de de esta historieta, el activista afroamericano pronunció su famoso discurso “I have a dream” en donde explicaba la necesidad de una sociedad que existiera en unidad a pesar de las diferencias raciales. En el cómic el Profesor X comunica este pensamiento a sus alumnos para que ellos no generen el mismo odio hacia quien los repudia y así no haya más violencia.

De igual manera, el principal enemigo de este equipo, el mutante Magneto que controla el metal, era la alegoría de otro personaje de la época: Malcolm X. Él, a diferencia de Martin Luther King, pensaba que la gente de piel negra debería tener su propia organización y gobierno, y la violencia en defensa propia era justificada. En este caso Magneto siempre ha pensado que los mutantes y los humanos normales no pueden coexistir juntos y por lo tanto deben ser eliminados.

Esta es otra premisa de la importancia de los X-Men. Aunque las ideologías del Profesor y Magneto parten de un mismo punto, se separan en el camino. No es la Civil War donde te preguntan ¿De qué lado estás? (basados sólo en la película). Aquí puedes entender que cada instancia tiene sus puntos a favor y en contra y que todas las ideologías tienen matices.

Eso es lo que los Hombres X siempre nos han querido enseñar. Todos somos “mutantes”, nadie es igual a otra persona y eso nos hace una sociedad vasta e interesante en la que debemos aprender de lo que otros nos pueden aportar. ¿A ti te gustaría ser un mutante como ellos o ya te sientes uno de ellos?

 

 

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