Un tesoro del siglo XVII se ocultaba en México… un Greco

Por Anabel Clemente

@Ana_cletre

A finales del siglo XVI y principios del XVII Doménikos Theotokópoulos, mejor conocido como El Greco, pintó varios cuadros con la imagen de San Andrés Apóstol con la cruz aspada, una de esas piezas está en México. Vivió oculta por cincuenta años y ahora vuelve a la esfera pública.

“Confieso que tengo más de 50 años de conservar obras de arte en México, no podría decirse que soy un experto en El Greco; sin embargo al unir todos los antecedentes y todo lo que pudimos observar durante el consenso de limpieza, nos dimos cuenta que corresponde a la técnica de El Greco”, aseguró en conferencia de prensa el restaurador e investigador José Sol.

En la biblioteca de la Fundación Miguel Alemán, se presentó al público la obra ejecutada en tela de lino de 14 hilos en trama y 14 hilos en urdimbre por centímetro cuadrado, empleada con técnica al óleo con pinceladas sueltas y delgadas.

“De acuerdo con los resultados obtenidos de los estudios químicos y viológicos de los pigmentos, tela y madera, la pintura sobre el lienzo con dimensiones 136.5 centímetros por 89.7 cm, fue pintada en el siglo XVI por El Greco”, afirmó Javier Vázquez Negrete, ingeniero químico.

Este San Andrés es uno de los cuatro que documentó José Camón Aznar en su libro Dominico Greco, en 1970. Uno se encuentra en Nueva York, otro en Madrid, un tercero en París, y el cuarto… en México. La Asociación Civil Los Contemporáneos es dueña de esa imagen.

Los Contemporáneos presentan San Andrés de El Greco

Para llegar a esta pertenencia, el cuadro viajó por el mundo después de la Guerra Civil Española. Según relata el presidente de Los Contemporáneos, Salvador Riestra, el cuadro pasó por varios coleccionistas y propietarios desde su creación (entre los años 1600 y 1605) hasta que a fines del siglo XIX terminó en la Colección de Diego Cánovas en Madrid.

Cuando estalla la Guerra Civil Española este cuadro llegó a Nueva York, donde fue depositado en un almacén, hasta 1964.

“Era el principal almacén de arte del mundo, que albergó obra de una exposición francesa que se exhibía en la ciudad estadounidense, cuando fallece Nikola Tesla inmediatamente el FBI se presenta en la habitación de éste, e incauta los papeles, diagrama e inventos y los deposita en el almacén”, narra el especialista Alejandro González Acosta.

Después, en los años 60, llegó a la Ciudad de México y por 50 años estuvo en poder de una familia —Escalante Fouque— de Coyoacán que la mantuvo oculta sin saber el origen.

Fue hasta 2010 cuando le cedieron los derechos y la propiedad a un anticuario, el señor Jorge Urbina, quien en 2014 se acercó a Los Contemporáneos porque sospechaba de la autenticidad del cuadro, “cumplí uno de los sueños de cualquier anticuario. Tuve un Greco en las manos”, señaló.

San Andrés, El Greco, 1600-1605.

 

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