Teatro contra la náusea

Foto Bruno Uribe

Por Francisco Contreras

Hay quien dice que escuchar alguna de nuestras canciones favoritas puede ayudar a sobrevivir un lunes común en la Tierra y la obra Ya no sé qué hacer conmigo nos lo confirma a través del sufrimiento de 12 oficinistas que buscan impresionar a su jefe de área a la par de evitar el apocalipsis zombi.

Foto: Bruno Uribe

El musical es interpretado por los alumnos e la generación 2017 del Centro Universitario de Teatro (CUT) de la UNAM, pero bien funciona para combatir esa náusea que Jean-Paul Sartre plasmó en Antoine Roquentin y que todos hemos sentido alguna vez cuando nuestra existencia se estanca o vemos en peligro nuestra libertad en cualquier aspecto de la vida.

Aunque ellos lo muestran de forma mucho más divertida, pues la gran pelea por el ascenso laboral y el cubículo 14 pasa entre canciones de la banda uruguaya de rock El Cuarteto de Nos, en un ensamble que nos podría ocurrir cualquier día de la semana, mientras luchan contra sí mismos y aquellos vicios y defectos propios que más odian, en espera de que los del piso de arriba les manden los folios que ellos transcribirán en el celular. Vamos, un martes cualquiera en el trabajo.

De esto tuve oportunidad de hablar con ellos, pues el libreto escrito y dirigido por Hugo Arrevillaga (“Incendios”, “Bosques”, “Antes te gustaba la lluvia”) y sus actuaciones, hacen que las dos horas y media pasen volando entre pasos de baile, versos y chismes sobre posibles cambios en el organigrama de esa oficina gubernamental que podría pasar por cualquier espacio laboral en el mundo.

Aunque ellos relatan que ha sido una de las mayores pruebas de su vida, pues no sólo combinan canto, baile y actuación, sino que además tienen que buscar energía para dar las cuatro funciones semanales más los ensayos diarios mientras están en la catarsis de luchar contra defectos que creían superados.

Con algunas similitudes con El rinoceronte, de Eugène Ionesco, donde los habitantes de una ciudad francesa se convierten en dicho animal según se enojan o tienen sentimientos fuertes –porque un oficinista no debe sentir, como reza el mantra de esta tan especial oficina—, los 13 ocupantes ven poco a poco cómo van perdiendo las galletas, el café, el agua y hasta las dos pausas para activación física, supuestamente para que aumenten la productividad.

De la entrevista también destaco el proceso, pues por poco esta obra no ve la luz, ya que primero Arrevillaga les ofreció un drama que ellos rechazaron para que en una vuelta del destino el director terminara escribiéndola en cuatro días imprimiendo en los personajes parte de la personalidad de los actores y algunos de los trabajos que éstos desarrollaron a lo largo de los cuatro años en la escuela y otros hechos ad hoc para su titulación.

Para ellos la obra resultó una especie de monstruo bueno del doctor Frankenstein, pero desde la butaca, sobre todo quienes conocen la música de la banda uruguaya, es como ver con vida sus canciones, con toda la carga filosófica que caracteriza sus letras, luchando a través de la ironía y el sarcasmo contra el hastío de la vida diaria y el terminar por no saber quiénes somos tras haber cambiado tanto, así como ese sentir juvenil de decir a los adultos “no quiero ser como tú”, plantándose en un justificado “así soy yo”.

Y bueno, qué decir de la música, si tomaron algunas de las mejores canciones del Cuarteto para llevarlas a una adaptación que bien merecería tener más de las 50 representaciones que darán en el foro del CUT, con temas como “Habla mi espejo”, “Invisible”, “Me amo”, “No llora” y “Lo malo de ser bueno” para llevar ese mensaje de no estás solo cuando tras 12 horas sentado en una oficina y con un “sólo estoy sobreviviendo” en la cabeza fallamos en hacer una breve descripción de mi persona, porque sí, hay veces en que ya no sé qué hacer conmigo.

Dónde:
Foro del CUT (atrás de la Sala Nezahualcóyotl)
Cuándo: 
Jueves, viernes y sábados: 19 horas
Domingos: 18 horas.
Entrada libre

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