Por la nostalgia de ir a la oficina

Por Francisco Contreras
@FContrerasMX

Está por terminar un año caracterizado por la incertidumbre, las sorpresas (casi nunca buenas) y los obstáculos que nos han dejado buenos y malos ratos, pérdidas y muchas dudas, pero lo que sí es claro, es que The Office (2005 – 2013) es la mejor serie cómica de todos los tiempos.

Sé que la noticia de la selección de las siete mejores comedias de la historia de la televisión estadounidense, realizada y publicada por un sitio de internet salió hace ya varios días, pero hace rato veía un clip sobre el icónico episodio del simulacro de incendio que hace Dwight tras una infructuosa clase de protección civil a sus compañeros, y me pegó: qué irónico que un panel de 100 críticos de televisión convocado ad hoc, además de otros televidentes, eligió como mejor programa un falso documental sobre la vida de varios oficinistas atrapados en un despacho del primer nivel de un complejo comercial en Scranton, Pensilvania, justo en un año caracterizado por la aplicación generalizada del home office.

Y no se puede decir que la serie no se lo merezca, pues la verdad es que está muy bien producida, desde el guión hasta las actuaciones, con escenarios “reales” —se grabó en edificios reales pero de California, no en Pensilvania—, en vez de frente a un público en vivo con ambientes que a todas luces se ven armados en un estudio, aparte de la evolución natural que tuvieron los personajes a lo largo de las nueve temporadas que duró al aire; mucho de eso raro en una sitcom.

Lo que sí, es que a mi parecer la nostalgia de los trabajadores se hizo presente, pues además de la vista a la vida diaria en la sucursal regional de papelera dirigida por Michael Scott, el segundo lugar de la lista lo ocupa Brooklyn Nine-nine (2009 – presente), con la visión a la vida de seis detectives de una comisaría de Nueva York y su capitán, con un 60-70 % de los capítulos ocurriendo en la oficina. Community (2009 – 2015), que quedó en tercer lugar, con su seguimiento a seis estudiantes en una universidad comunitaria de Estados Unidos, para rematar con un cuarto lugar en un bar con It´s Always Sunny in Philadelphia (2005 – presente).

No sé cómo lo veas pero para mí que hay nostalgia por volver a esos espacios a los que antes se iba por deber, por obligación y es posible que ahora hasta se extrañe pelear por la silla con el cojín que aún no se aplasta o la que tiene ambos brazos completos, o sí, quizá hasta se extrañe encontrar la engrapadora cubierta de gelatina como se lo hizo Jim a Dwight o la taza en gelatina como Jim a Michael. Y creo que los siguientes tres puestos lo confirman, pues aparecen Arrested Development (2003 – 2019), Friends (1994 – 2004) y How I Met your Mother (2005 – 2014), que hablan sobre un grupo de gente sin ocupación real y otros que sí la tienen pero la cumplen a medias para pasársela en una cafetería o un bar, pero siempre juntos y siempre hablando, respectivamente.

Lo que sí es indudable es que las ganadoras han sido las plataformas como Netflix, Prime Video, HBO Max, ClaroVideo, Hulu y, ahora, Disney+, pues cuántos suscriptores habrán sumado, probando la integridad de sus servidores por el aumento de los usuarios conectados al mismo tiempo, porque aunque uno esté en casa trabajando o estudiando, no quiere decir que no tenga la serie a un lado mientras llega la inspiración. 

Incluso hasta allá llegó la nostalgia por las ocupaciones pasadas, pues hace poco se dijo que la serie más vista en la historia de la plataforma de la N roja es Gambito de dama (2020), con la vida y obra de Beth Harmon y sus partidas de ajedrez alrededor del mundo, porque qué más añoranza que el poder viajar a otros países, y cuántos han incorporado ese juego-ciencia de piezas blancas y negras para sobrellevar sus días en casa, sobre todo si descubrieron que, debido al trabajo, la escuela o una agenda apretada, los integrantes de la familia se volvieron completos desconocidos y necesitaban alguna excusa para pasar tiempo juntos reconociéndose. 

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