Pokémon para llevar o ¿cómo sobrevivir a Pokémon Go?

Por Mario Valencia

@MarioZala17

En septiembre de 1998 llegaba a Norteamérica uno de los fenómenos nipones más impresionantes de todos los tiempos: Pokémon, una serie de juegos y anime con un objetivo simple: atrapar las 150 criaturas para convertirte en un Maestro Pokémon. Dentro de su concepto, incluye la necesidad de interactuar con otros jugadores para intercambiar información y combatir entre sí. La idea de socializar es parte fundamental de la serie. El primer par de juegos Red and Blue, vendió más de 33 millones de copias y ayudó a Nintendo para mantener a flote el mercado de videojuegos portátiles.

Veinte años después de su nacimiento en Japón, más de 279 millones de unidades desplazadas de toda la saga y con 721 monstruos de bolsillo conocidos, Pokémon vuelve a estar en boga de todos gracias a Pokémon Go, popular aplicación para dispositivos móviles que, a pesar de no haber sido lanzada de manera oficial más que en Japón, Estados Unidos, Oceanía y Europa, ha causado revuelo en todo el planeta. ¿De qué trata el juego y por qué todos hablan una vez más, de esa rata amarilla llamada Pikachu? He aquí un breve análisis sobre su estructura, el efecto que ha causado y las consecuencias tanto positivas como negativas generadas por la pandilla pokemonesca.

Pokémon Go fue concebido en 2014 como una colaboración entre Nintendo, The Pokémon Company, Google y Niantic para jugar una broma de April Fools (o día de los inocentes). Tomando como base un juego titulado Ingress, Niantic se dedicó a crear Pokeparadas (espacios donde los consumidores pueden tomar Pokebolas u otros objetos de utilidad), gimnasios y esparció pokemones a diestra y siniestra en Google Maps como si en realidad estuvieran asentados ahí. La ideo funcionó tan bien, que los creadores decidieron diseñarla como un juego que tardaría dos años en mostrarse a través de avances que presentaban asombrosas demostraciones gráficas y su mayor innovación: el uso de la realidad aumentada. Esto significa que la visión de un entorno físico a través de un dispositivo el cual, añadirá elementos digitales. Los jugadores tienen que salir a las calles para atrapar la mayor cantidad de criaturas, conocer a otras personas y desafiar los distintos gimnasios para demostrar quién es el mejor. Competencia y convivencia, las claves para triunfar.

Entre los puntos positivos más allá de la mencionada interacción social (¡gamers que al fin salen de sus casas!), está un fuerte impacto a la salud. La gente ha asumido su rol cual si fuera entrenador y han salido a las calles para caminar hasta 10 kilómetros al día, algo que ningún programa social habría logrado sin la ayuda de un juego con metas y objetivos. Este punto ha ayudado más que nada a personas de entre 20 y 40 años, que fascinados cruzan ciudades enteras en busca de su criatura predilecta. Especialistas del diario británico The Independent, mencionan que la aplicación resultará benéfica para aquellas personas diagnosticadas con depresión y ansiedad social, dado su trasfondo de convivencia. Transportar un videojuego a la realidad aumentada, contribuye al otrora rutinario día de actividades. Acercarse a una de las Pokeparadas puede llevarnos a lugares que no teníamos idea sobre su existencia, como museos o monumentos famosos (aunque también puntos al azar como altares a la Virgen). En Estados Unidos ha ayudado al peatón y hasta a la policía a detectar crímenes (de igual manera, ha provocado algunos otros tantos). Incluso en algo común para nosotros, resultó ser novedoso para los estadounidenses: la necesidad de aprenderse las medidas del Sistema Métrico Decimal, ya que el juego mide distancias en metros y kilómetros, no en yardas o millas.

El hartazgo de un sector viene por la sobrecarga de información que hay en todos los medios. Cuando Pokémon apareció a finales de los 90 fue un gran hit, claro está, pero el mercado estaba reducido a niños y jóvenes. Internet era algo nuevo y la televisión no iba a dedicar recursos para hablar de algo “trivial” como un videojuego (a menos de que fuera para satanizarlos, por supuesto). Ahora que cualquiera tiene acceso a un teléfono inteligente y con miles de vías de comunicación a disposición, todo el mundo sabe que es Pokémon Go, ya sea a través de memes o notas periodísticas, tales como la alza en las acciones de Nintendo (con más de 9 mil millones de dólares recaudados, como no iba a suceder), accidentes relacionados al juego o las reuniones de decenas de jugadores en ciudades como Nueva York o Sidney para atrapar estas criaturas virtuales, es inevitable no caer en la tentación de hablar sobre el tema. En esta era de internet en la que todo es desechable, sorprende que la popularidad de Pokémon Go haya superado la barrera de las dos semanas.

Desafortunadamente tenemos nuestro nada agraciado séquito de pseudo intelectuales de izquierda, absortos en su soberbia pose cultural, dispuestos a odiar todo aquello que no esté impreso en un libro de pasta dura. Al público ajeno al mundo del videojuego, le cuesta trabajo asimilar la popularidad de este medio. Mientras que algunos lo ven con ojos curiosos, otros tantos critican sin fundamento alguno. “Una nueva forma de idiotizar”, mencionan algunos, “Wey, mejor agarra un libro e infórmate sobre todos los problemas que acontecen en tu país”, pregonan otros cuantos. Más allá de preocuparse por lo que haga el prójimo o detestar el tópico de moda, hay que ser conscientes de las necesidad lúdicas del ser humano. La aventura y la diversión, no deberían ser algo mal visto. ¿O acaso el internet dicta nuestro nivel de tolerancia?

pokego

Lo más importante a tomar en cuenta: es sólo un juego. Algo pasajero. Supérenlo. O atrápenlos a todos.

1 Comment

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    Alfonso Muñoz Ramos Julio 18, 2016

    excelente articulo amigo mío, ahora a esperar que tan lejos llega pokemon go

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