Pagos con el teléfono en México, ¿una realidad?

La tecnología NFC está en los smartphones; su función es similar a la de las tarjetas del Metro o Metrobus

Por Vraymar

@Vraymar

Recuerdo a muchos conocidos que desde hace años me presumían sus teléfonos Android súper avanzados que tenían tecnología NFC para hacer pagos, burlándose por supuesto de mi predilección por los teléfonos de la manzana. También recuerdo que no me preocupaba tal ventaja porque si en ese entonces dicha tecnología no estaba explotada, en México era una fantasía de lo más irreal. Hoy Apple ya incorporó esa herramienta en sus equipos y desarrolló su propia tecnología de pagos; Google, hizo lo mismo. Pero nuestra realidad al respecto poco dista de 2011, cuando ese servicio comenzó a ser “popular”.

NFC quiere decir Comunicaciones de Campo Corto (por sus siglas en inglés, Near Field Communications), y sirve para más cosas que hacer pagos, aunque probablemente este uso sea el más interesante para dicha tecnología. Básicamente es una llave electrónica que empata con un candado —igualmente electrónico— sin tener que tocarse físicamente pero que requiere de mucha proximidad. Es exactamente lo mismo que ocurre con las tarjetas del Metro, Metrobus o Ecobicis, solo que con un protocolo especial con el cual dos dispositivos pueden hablarse y modificarse mutuamente, cuando en caso del transporte público solo uno puede leer y modificar al otro. De tal suerte que es tecnológicamente posible utilizar un smartphone para acceder a dichos servicios e incluso hacer compras.

En México lo anterior ya es posible; sí, pero con reservas. Desde el año pasado el entonces director general del Sistema de Transporte Colectivo Metro, Joel Ortega, dio a conocer sus intenciones de implementar este tipo de acceso al transporte, todavía no ha ocurrido. Sin embargo, otro tipo de instituciones ya le han entrado a la implementación de NFC: las bancarias. Tanto Banorte como BBVA Bancomer tienen aplicaciones para smartphone que permiten pagos de esta manera; lamentablemente son muy pocos los comercios que tienen el dispositivo para aceptarlo. Y de esos, quién sabe cuántos lo usan realmente.

Curiosamente, NFC no es lo único que sirve para este tipo de transacciones o acceso. Algunos seguramente ya han usado Passbook en iOS (ahora llamado Wallet) que funcionaba por medio de código QR (ahora ya también incluye el sistema Apple Pay) y tal vez utilizaron apps similares en Android. Si bien no es exactamente la misma experiencia en la que se “sustituye” la tarjeta de crédito por el smartphone, es un paso intermedio: uno compra un producto o servicio dentro de una app con los datos bancarios y recibe un boleto virtual que sirve de comprobante. Se supone que podrían aplicarse a sinnúmero de negocios pero en mi caso solo ha servido para boletos de cine (de Cinépolis exclusivamente por un largo rato hasta que Cinemax se puso las pilas).

 Pero entonces ¿qué hace falta para que esta tecnología se vuelva común en nuestro país?¿Cuándo veremos comercios que puedan recibir pagos con solo acercar el teléfono (y que no requieran un lector óptico para escanear un gráfico)? A estas alturas me atrevería a decir que una vez que se tenga el apoyo de las empresas tecnológicas que desarrollan los sistemas operativos móviles, más que de los bancos. Si Google y Apple incorporan agresivamente sus respectivos Android Pay y Apple Pay en comercios nacionales (ya que a ellos les conviene todavía más que a los bancos), es probable que ahora sí la tecnología sea del conocimiento común y viable para el usuario promedio. Pero para eso pueden faltar todavía unos cuantos años.

Aunque quién sabe, Samsung, quien retiene el 24 por ciento de la participación de mercado en smartphones en México, declaró que su sistema —casualmente llamado Samsung Pay— estará operando a finales de 2015 en nuestro país y eso podría acelerar a sus competidores para que el pago por medio de teléfono sea una realidad para la mayoría de usuarios.

Anabel Clemente

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