Novela histórica: un género en constante comercialización

Dolorosas, fraternales, suplicantes, heroicas son algunas de las cualidades que tiene una novela histórica, características que con el paso del tiempo se multiplican y que al asociarse con otros recursos como la mercadotecnia editorial, el sentimentalismo revolucionario, despertado a causa de la izquierda latinoamericana de los últimos años, y las diferentes crisis (sociales, políticas, económicas, culturales), logran convertir a muchos títulos de este género literario en best sellers, obras que alcanzan a ese público apático de la lectura.

Por David Romero @daromtap

Lectores, que no serian capaces de leer un libro de historia, sin la aplicación de recursos narrativos y comerciales que les hacen más digeribles los sucesos que han marcado el desarrollo de la vida de su país. Un claro ejemplo, es la obra El nombre de Cuautla, escrita por Antonio Malpica, donde su narrativa emotiva y simple cuenta el doloroso pasaje que vivió una pequeña localidad del estado de Morelos con la llegada de la lucha de independencia a sus tierras y lo convierte en una novela que aborda temas de carne y hueso; de hechos concretos, de estampas vívidas que exponen que la historia puede dejar atrás la solemnidad. Condición que muchas veces funge en pos de la subjetividad y permite inconcientemente la preservación de la ignorancia histórica de muchos mexicanos, que toman como cierto y absoluto lo plasmado en este tipo de títulos, y la falsa concepción de la identidad patriótica.

Así, Malpica entra sordamente al selecto grupo de plumas, como Carlos Fuentes, Enrique Krauze, Paco Ignacio Taibo II, Francisco Martín Moreno, entre muchos otros, que demuestran con su elevado número de ejemplares que venden al año, que esta fórmula revitaliza el campo y el mercado literario, y no sólo el dedicado a la historia, pero, ¿será benéfico este fenómeno para la literatura de un país?

En cierto modo sí. No por nada se colocó como unos de los géneros con mayor crecimiento, a tal grado que editoriales como Random House Mondadori han creado convocatorias para su realización; aunque por otro lado, esto vendría a ser un falso medidor de calidad, pues al tomar como parámetro la capacidad de comercialización, se podría situar junto con este tipo de textos, libros de superación personal y uno que otro ejemplar que trata de funcionar como almanaque ( Libros todo lo que hay que leer, 101 preguntas de historia que todo mexicano debe saber, y muchos más).

Por otra parte, la novela histórica realizada en México, no sólo tiene estos matices; sino también, los autores mexicanos que por medio de este recurso han entrado al mundo de la globalización, en especial la denominada la generación del Crack, integrada por autores como Ignacio Padilla, Jorge Volpi, Eloy Urroz, Pedro Angel Palou, los cuales revisten la trama de sus obras alrededor de diferentes sucesos de la cronología mundial, circunstancia que los lleva a generar una ficción diferente a esa que la bibliografía histórica anterior a la segunda mitad del siglo XX venía creando, y en la cual se sigue aquello señalado por el escritor británico Gilbert Keith Chesterton, “Una buena novela nos dice la verdad sobre su protagonista”. Asombrosamente esta premisa no funciona en la actualidad, aunque, ¿realmente las anteriores cualidades histórica-narrativas de la anterior novela mexicana son caducas?

Podría ser que no, pues piezas literarias como Tomóchic de Heriberto Frías, demuestran que la sutil mezcla de pasajes sangrientos, escenas románticas, instantes de quietud e inadvertidos retroceso si pueden ser respetuosos de la historia, la objetividad y por ende de la enseñanza, más sin embargo por falta de difusión, forman parte de las letras perdidas en el mundo comercial de las librerías.

En fin, como lo expresa Claude Adrien Helvétius, filósofo francés, “la historia es la novela de los hechos, y la novela es la historia de los sentimientos”. Lamentablemente, en la actualidad, el sentimiento que más importa es aquel que nos provoca el dinero, lo que nos lleva a cuestionar: ¿será la calidad literaria o la cualidad mercadológica lo que fundamenta el éxito de un libro?

Quizás Emiliano no era lo suficientemente valiente para decirle lo que realmente sentía por ella, tal vez le daba miedo saber lo que realmente significaba ella para él. Si el amor que sentía lo hacía feliz, más clavada tenia la espina en el corazón; si no era amor, el beso lo hacía temblar.

Deambulario

0 Comments

No comments!

There are no comments yet, but you can be first to comment this article.

Leave reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *