Nace productora de música independiente: Lunchbox

“Sin música la vida sería un error”

Nietzsche

La música no se esconde, en cada rincón hay ritmos que armonizan con el ambiente y también creadores de canciones que cuentan historias motivados por el ensamble de sonidos. Ante ese panorama surge Lunchbox, un colectivo para producir canciones y videos. Un ejercicio independiente de difusión musical.

Con una buena canción, la productora consigue a los músicos, graba el material y lo distribuyen en tiendas digitales; además, crea videos que transmite a través de YouTube. Así da a conocer a compositores, artistas, productores y canciones, que de otra forma no tendrían manera de ser difundidas.

“El amor queda en la puerta, hasta pronto amiga adiós. Media vuelta y vas de vuelta, con quien tú sí sumas dos…”

El origen de este colectivo está en la historia de “Y la Verdad”, la primera pieza de Lunchbox. Un día cualquiera de 2011, Gabriel Yañez Neponte —quien es diseñador editorial y web, pero que también lleva en la producción de video y se apasiona con generar proyectos— publicó un tuit sobre su intención de componer una canción, pero advertía la ausencia de este talento. El mensaje tuvo respuesta, Juan Cristoba Obal Álvarez, un amigo suyo, le escribió que él le ponía música a lo que escribiera. Pero tuvieron que pasar dos años para que eso sucediera.

Gabo, como lo conocen sus amigos, se encontraba en una relación de pareja muy peculiar: amor, pasión, amistad, aventura, desamor, engaño… todo lo necesario para crear una historia. Así que la redactó.

“Y la verdad es que te uso, que en realidad de nuestro acuerdo abuso, y que cada roce ardiente es diferente desde aquí…”

Su amigo, que también es cantante, llegó en su ayuda, le hizo unos últimos ajustes a la letra y la cuadró a una melodía. No pasó mucho tiempo antes de tener una pieza compuesta, así que de vez en cuando Obal la cantaba en fiestas o presentaciones escasas. No existían planes más ambiciosos.

Sin embargo, a finales del año pasado Gabriel decidió sumergirse en la producción de videos, y su canción fue el mejor pretexto para hacerlo.

Obal se aventuró a trabajar con él, pero había un problema: ninguno tenía conocimientos técnicos sobre producción musical. Así se unió Bernardo Grajeda Chávez, El Jagger, un viejo amigo de la preparatoria.

La inclusión de ese tercer integrante fue lo que determinó todo, pues él sí tenía los contactos necesarios de músicos talentosos y del dueño de un estudio. Invitaron a los músicos Hummber Amott, Carlos Green, Jorge Fernández, John Barrera y Carlos Mazatle, y consiguieron una agrupación de gran calidad.

Todos trabajaron con intercambios: a los músicos se les prometió darles difusión, o producirles videos de sus tocadas, y al productor, Samuel Barrón de BHD Producciones, se le realizó la página web de su Escuela Nacional de Audio y Producción Musical (Enam.mx).

Para ese entonces el colectivo ya estaba sucediendo, aunque aún sin título. El nombre Lunchbox, de lonchera en español, es un juego de palabras, reflejo de lo que se vivió con la producción de “Y la Verdad” y también de lo que se quiere replicar: una plataforma de lanzamientos de canciones, músicos y talentos afines.

La productora ya es una realidad, y sus integrantes ya tienen su primera canción en línea, lista para descargarse en iTunes, Google Play o escucharla en Spotify y otras estaciones de radio digital. Además, a través de su canal de YouTube se puede acceder a la información de los músicos que participan.

Se trata de un ejercicio emergente por crear música de calidad, juntar talentos y difundir historias musicales. El colectivo Luchbox es un ejemplo de que el trabajo en equipo va más allá de una remuneración inmediata. Deambulario te invita a escuchar sus trabajos de Lunchbox y si lo deseas contactarlos.

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