Libertinaje Nocturno

Por Didier Hernández

Ilustraciones Alonso Fitta

Se te hace fácil venir por las noches encubierta en pequeños sueños, se te hace fácil saltar la barda de mis pensamientos nocturnos y esconderte tras las sombras de los árboles, se te hace fácil venir a torturarme con tus sonrisas falsas y tus ojos mentirosos para tratar de auxilarte. Se te hace fácil venir entre lunas y nubes nocturnas  a saludar, claro, se te hace fácil, por que para ti es mejor escapar de sus brazos cuando ya no te sujeta, entonces corres de sus pensamientos para venir a verme mientras duermo, llegas desesperada a gritarme con silencios nocturnos en espera de ayuda, se te hace fácil escapar por las noches, porque los amantes hacen eso…

Cortesía Alfonso Fitta

No estás 
Y llegan las noches y sigues ausente
Y llega el frío y ni con el café se me quita
Y tú sigues ausente
Y pasan los días las horas y por más que quiera detener el tiempo, tú sigues ausente
Ahora tengo que taparme bien, mirar el reloj tranquilamente y esperar a que los días pasen, para soportar la ausencia en mi corazón y en mi mente, pero aún sigo pensando que el día que te encuentre, será demasiado tarde; será estrepitosamente tú llegada porque estarás en otros brazos, en otros labios y yo seguiré pensando en tu ausencia en la lejanía de nuestros corazones, que más te puedo escribir si tú…
Estás ausente.

Cortesía Alonso Fitta

Todo y Nada 
Fuimos todo y nada a la vez, estabamos destinados a estar juntos pero a la vez a estar lejos, nos miramos, nos juntamos, pero al final tuvimos esa suerte de alejarnos. Cruzamos miradas, emociones, risas y sentimientos, pero, tuvimos que alejarnos, encontramos esa maldita suerte de separarnos, fuimos todo y nada, nos quisimos, nos amamos y nos alejamos. ¿Por qué diablos te fuiste?, ¿por qué me aleje de ti?, ¿en dónde nos perdimos?, ¿en dónde dejamos todo?.. Hoy nos encontramos, nos volvemos a sonreír, pero ¿en dónde diablos dejamos ese amor?, nos miramos, nos tomamos del brazo, me abrazas, nos ponemos a sonreír como antes, nos miramos justamente a los ojos, en los que un día me perdí, hoy los miro y puedo encontrar la salida de esa mirada, miro tus labios que besé apasionadamente aquellas tardes, hoy los veo y puedo escabullirme sin caer en ellos, ¡maldita sea!, fuimos todo y nada a la vez, hoy te dejé sola, mañana también lo hare, no correré a tus brazos, pero sé que tú sí lo harás, te abrazaré pero para calmar tus ansias de sentirte protegida, te hablaré para decirte que te tranquilices mientras duermes, tienes razón corazón lo fuimos todo y nada a la vez…

Cortesía Alonso Fitta

Lectura Amorosa
Ella preguntó, “¿qué te gusta leer?”. Me quedé pensando y entonces dije: “Me gusta Charles Bukowsky, soy muy fan. La poesía, Amado Nervo, Pablo Neruda… Me gustan las letras de Gabriel Garcia Márquez, sus 100 años de soledad, leer de Macondo y sus rabos de cochino. Me gusta leer a Cesar Vallejo o tal vez a Edgar Allan Poe, a veces me gusta leer cómo dios juega a los dados y saber que la mujer dormida debe dar a luz de Ayocuan, no sé… La semana pasada me dijeron de un libro del cual no recuerdo el nombre o tal vez lea un poco en un pasto verde, no lo sé, tal vez no sea muy fan de la lectura o sólo me gusten los libros por leer algo y no sentirme inadaptado a la sociedad, o al mundo tal vez y un día platique de que me gusta leer y eso me haga conseguir algún amor…”. Y todo ello salio gracias a que me preguntó que me gustaba leer…

Cortesía Alfonso Fitta

Impaciente
Si no te escribo, no significa que dejé de pensar en ti. Si no te escribo tampoco quiere decir que dejé de ver en tu rostro, tu cuerpo, tus labios o tu mirada. No te he escrito, no es porque no quiera, es por el hecho de calmar a mi mente y mis pensamientos para no decirte lo que siento, suprimo ese amor callado y lo amarro para no escribirte, para no terminar tan pronto con todo lo que siento cuando te veo o cuando hablo contigo, no te he escrito a ti en directo, pero lo hago mientras duermes, mientras las estrellas alumbran tu cielo, ahí es cuándo comienzo a escribirte y no reprimo, ni callo nada cuándo lo hago, no te he escrito porque en el día se me va esa valentía de decir que te quiero. No te había escrito hasta hoy, para susurrar lo mucho que te amo y gritar a los cuatro vientos lo mucho que me gustas. No te había escrito hasta esta noche, que desperté pensando en tus labios, en tu sonrisa y en tu cuerpo, mi mente me traicionó y me dio ese empujón para escribir, para hacerte saber lo que siento, no te lo había escrito hasta que me dejaste en visto.

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