¿Le temes a la oficina?

Por: Francisco Contreras
@FContrerasMX

El fin del confinamiento se ve cerca y con ello el regreso a las oficinas. Incluso no me extrañaría ver promociones de back to school & office en las tiendas, con todo el furor que para muchos significará salir a las calles regularmente, aunque la verdad me entró una duda: ¿Cuántos volverán realmente gustosos y cuántos odiarán este regreso a su antigua cotidianeidad? Pero lo que es más importante: ¿Cómo serán las búsquedas de trabajo ahora que muchos perdieron el sustento?

Quien está en busca de trabajo, no me dejará mentir, es cada vez más complicado y piden cada vez más y más requisitos, que únicamente falta que haya que pagar por trabajar en cierta empresa. Esto me recuerda la serie francesa de Netflix, Recursos Inhumanos (2020), que retrata la vida de Alain Delambre, quien, tras siete años con trabajos temporales en comida rápida y fábricas, encuentra un despacho que le promete volver a ocupar una dirección de Recursos Humanos, como lo hizo durante más de 30 años, hasta que cumplió 50 y lo despidieron.

Todo bien, claro, hasta que Alain se entera que “el cliente” de aquella agencia de empleos tiene una terna en la que compite con varios jóvenes con posgrados, aunque le aseguran que él será quien quede… tras participar en una toma de rehenes fingida contra los directivos de la empresa que lo contratará.

No sé por qué la toma del corporativo por parte del supuesto grupo terrorista me recuerda el “excelente ambiente laboral” de las ofertas de empleo, pero en este caso era el presidente quien quería probar la lealtad de sus ejecutivos. Y por supuesto, Alain tiene que aprender sobre tomas de rehenes y defensa personal, lo que a su esposa Nicole no le hizo mucha gracia. Tan así que aquellos pleitos fueron los que empiezan con el descalabro en la vida de Delambre, quien empezó por necesitar dinero para no perder el departamento que compartía con su esposa para terminar acusado de terrorismo y por agredir a su antiguo capataz, rogándole a su hija que sea quien lo defienda en el juzgado.

Esta historia, basada en la novela homónima de Pierre Lemaitre (2010), y basada en hechos reales, aunque con algunos cambios entre las hojas de papel y la serie, me recuerda un poco a Las locuras de Dick & Jane (2005) con Jim Carrey  y Téa Leoni, donde el personaje de Carrey es ascendido a vicepresidente en la empresa para la que trabaja sólo para convertirlo en conejillo de indias luego de que ésta quiebra con un gran fraude a los accionistas, dejando en la calle a sus miles de empleados pero con un expresidente cargado de dinero en una cuenta en las islas Caimán.

Aunque si hablamos de secuestros, venganzas y demás ambientes laborales turbios, no hay más que la película hispano-argentina Despido procedente (2017), donde la vida del español radicado en Argentina y encargado del call center de su empresa, Javier Hernández cambia totalmente tras ser elegido para formar parte del comité directivo.

Situación que extrañamente coincide con la aparición de un desconocido que le pregunta por una dirección en la que supuestamente tiene una entrevista de trabajo, a la que además no alcanza a llegar porque Javier lo mandó para otro lado por no conocer Buenos Aires, esperándolo a la entrada del edificio para cobrarle como compensación lo que éste ganaría en dicho empleo, convirtiendo su vida en una completa pesadilla que lo amenazará con dejarlo sin nada si no hace algo para remediar su situación y develar el complot en su contra.

Y hay quienes creen que lo peor del mundo es una junta a las 10 de la mañana o que no haya café listo en la cocina de la oficina, cuando bien se podría armar una serie tipo “¿Le temes a la oficina?”.

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