La gira presidencial que dio Luz a Valle de Chalco

Por Anabel Clemente
@Ana_cletre

En conversaciones con personas de la Ciudad de México sobre qué relacionaban con el municipio Valle de Chalco Solidaridad, surgieron tres palabras: Salinas, inundación, marginación.

Esas palabras dan una imagen sesgada de lo que es el municipio 122 del Estado de México; pero son términos que se mantienen en el imaginario colectivo, y la prensa nacional contribuyó a ello.

En este artículo recordamos los sucesos de dos años que marcaron la existencia del municipio en las portadas de la prensa nacional: 1990 y 2000.

El término Valle de Chalco, como nombre de una comunidad, se empleaba desde la década de los 70, pero cobró auge a finales de los 80 como la esperanza, impulsada por la campaña de Carlos Salinas de Gortari, de una ciudad emergida de la nada.

El municipio quedó conformado con territorios que eran de Chalco, Ixtapaluca, La Paz, Chicoloapan, así como Tláhuac, del Distrito Federal.

“Ese Valle de sombras de violencia: este valle de donde postes de madera y la telaraña de alambre eran antes el panorama estaba por vivir su gran momento”, así narraba Fidel Samaniego Reyes, reportero de El Universal, el 12 de enero de 1990, la presencia del presidente para accionar el interruptor que daría energía eléctrica a ese territorio.

“Habían pasado 82 días desde aquella mañana de octubre, cuando ante el insistente reclamo ‘queremos luz’, él se comprometió a que se realizaría esa obra, que hoy cobraba realidad”, narraba el reportero en la crónica que ocupó parte de la portada.

Así, el Valle de Chalco se convertía en un símbolo del Programa Nacional Solidaridad (Pronasol) —que consistía en que el gobierno entregaba material y la población la mano de obra para lograr la infraestructura necesaria—, ya que luego de que el presidente dotara de electricidad a esa zona, abrió la válvula que daría agua potable a una parte de la comunidad. El mandatario se dio el lujo de dejar el chorro brotar por varios minutos, “déjenla abierta, para que vean que sí hay, que no se va en cuanto nos vayamos”, dijo.

Pobladores del naciente Valle cuentan que para tener luz en sus casas, se unían para jalar cables desde la autopista hasta el interior de las colonias, por esa razón al entrar al territorio se encontraban con telarañas de “diablitos”.

En esa gira por el Estado de México, que incluyó visitas a otros municipios como Ecatepec y Naucalpan, el ex mandatario consideró que el Valle de Chalco era un sitio que debía ser reconocido como un municipio nuevo, “un nuevo Neza”, asienta la nota de La Jornada, el mismo 12 de enero.

Esa gira también fue cubierta por medios como la Empresa de Comunicaciones Orbitales (ECO), de Televisa, Excélsior, El Sol de México, El Nacional, incluso prensa internacional como The New York Times, que además de las notas y crónicas informativas mandaron a sus columnistas a hablar del “proyecto Chalco”.

Uno de ellos fue Federico Reyes Heroles, que en cinco artículos publicados en La Jornada,  detalló cómo el ex presidente dejó atrás a los representantes de la Corona Española, a los reyes, que realizaban una gira por la Ciudad de México, para recorrer la periferia.

“Brincó del atildado traje a la chamarra para dirigirse a una de las concentraciones de miseria más brutales que existen en nuestro país”, escribió.

En el artículo “La gira: Ya no creíamos en los presidentes”, del 19 de enero de 1990, Reyes Heroles recordó que el “proyecto de Chalco” no solo se trataba de uno de urbanización, sino “un programa de recuperación política”, a través de la “palabra del alivio del sexenio: solidaridad”.

Así se registraron las primeras muestras de Pronasol y la difusión de palabras como “miseria” y Salinas para identificar al Valle de Chalco. Situación que se repitió en las portadas de mayo de 1990, con la segunda visita del Papa Juan Pablo II a México, que eligió “el rincón de la nada tercermundista”, como lo llamó Herman Bellinghausen, corresponsal de La Jornada, para dar su primera homilía en el país.

La visita generó críticas por parte de la oposición, el ex candidato presidencial Cuauhtémoc Cárdenas aseguró que la llegada del líder religioso tenía una finalidad política, pues el arribo del católico sería a la cuna del Pronasol, de acuerdo con una nota el 6 de mayo en La Jornada.

El Papa, después de sostener un encuentro con Carlos Salinas de Gortari en Los Pinos, llegó a San Miguel Xico para oficiar una misa a la que accedieron “los pirrurris” de la capital del país, pues los accesos se vendieron hasta en 10 mil pesos de ese entonces, según relató Juan Hernández en el El Universal el 6 de mayo.

Esa visita cobró relevancia internacional, no solo siguieron la gira los medios nacionales, sino internacionales que arribaron a un terreno lleno de polvo en el que se instaló el papódromo.

“La visita del Papa obró el milagro de que muchos pirrurris conocieran las lodosas calles del Valle de Chalco e incluso hicieran uso de las letrinas portátiles instaladas para el servicio de los peregrinos, mismos que contrastaban fuertemente con los pozos negros y sus casetitas de cartón y desechos de materiales de construcción que utiliza la mayor parte de las 350 mil familias que habitan este valle”, relató La Jornada el 8 de mayo.

Fotografías, portadas, transmisiones, notas y artículos periodísticos quedaron guardados con el testimonio de un escenario de pobreza y marginación que alimentaron el imaginario colectivo sobre Valle de Chalco.

Pero Valle de Chalco Solidaridad surgió hasta el 9 de noviembre de 1994 cuando se publicó el decreto de su existencia en la Gaceta Oficial del Estado de México, pero entró en vigor hasta el 30 de noviembre del mismo año, el último día de gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

“Chalco-Solidaridad es desde ayer el municipio 122 del Estado de México”, titulaba el Sol de México el 1 de diciembre de 1994, donde el reportero Alberto Mena destacó parte de la conversación que el exmandatario tuvo con la prensa. Cuestionado sobre si tenía nostalgia del fin de su periodo, de realizarlo en el Valle de Chalco que impulsó, Salinas afirmó “la he tenido, pero del futuro”.

Con la salida de Salinas y un contexto convulso, devaluación económica y el levantamiento armado en el país, la cuna del Pronasol quedó relegada en la prensa nacional hasta el nuevo milenio.

El 2 de junio del 2000 el municipio 122 volvió a las portadas con cabezas como “Valle de Chalco, zona de desastre”, “Desastre en Chalco, miles de afectados”, “Se desborda La Compañía”, “Tragedia en Valle de Chalco Solidaridad”, entre otras.

Los medios impresos nacionales reportaron hasta por ocho días consecutivos los resultados del desbordamiento del río de aguas negras La Compañía.

Si bien ya no describían una zona polvosa, de casas de cartón y sin servicios básicos, sí destacaban la catástrofe natural y social que dejó la inundación: los saqueos, las pérdidas económicas, las enfermedades, el desabasto y la incomunicación en uno de los municipios con mayores rezagos.

“Ayer Chalco volvió a captar los reflectores. Sus habitantes no amanecieron durmiendo con el gabinete, sino en azoteas y con el agua al cuello. Sus pavimentadas calles se volvieron ríos de aguas negras. El switch no resistió la fuerza del agua y se apagó la luz”, escribió Mireya Cuéllar en La Jornada en referencia a la visita de Salinas de Gortari, diez años atrás al mismo municipio.

Ese año 2000, la emergencia duró una semana, periodo en el que radio, televisión y prensa recopilaron historias sobre la tragedia; el discurso ya no era esperanzador como en los 90, ya no se destacaba la voz del presidente con promesas de progreso en una zona sin nada; sino se reflejaban las carencias que se acentuaron tras el fin del Pronasol.

Pascual Salanueva relata, en una crónica publicada el 4 de junio en El Universal, el escenario desolador de aquel acontecimiento, el cual deja a los lectores un sentimiento de lástima por los avecindados al pie del canal. 

“A los costados de la autopista todo es desolación…A este paisaje se agregan los perros famélicos, que husmean entre la basura. Sin embargo, sus esfuerzos son vanos, pues en ningún lado encuentran alguna cosa parecida a comida y menos agua potable para beber.

“La fetidez que despiden las aguas negras del canal y aquellas que mantienen atrapadas las casas de las calles aledañas, hacen el aire irrespirable. De manera instintiva, la gente que no lleva tapabocas se cubre con pañuelos o la mano la nariz, hasta que se acostumbra al olor acre”.

Esa tragedia no fue la única, se repitió diez años después, y la prensa volvió a retomar las ovaciones que en 1990 se daban cuando se visibilizó el Valle de Chalco para contrastarlas con el olvido en que había quedado aquel municipio.

Este año se cumplen 25 años de que quedó conformado el municipio 122 del Estado de México y si bien sigue siendo un territorio de pobreza, las multiculturalidad y riqueza histórica de su población buscan lograr una identidad que le permita emerger como un punto más en la periferia y no la cuna del Pronasol.

*Fragmento de una ponencia sobre la imagen del municipio Valle de Chalco Solidaridad en la prensa nacional, presentado el lunes 21 de octubre en la Ex Hacienda de Xico.

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