Jim Morrison, libertad bajo la luz de la luna

46 años sin el Rey Lagarto

Por Elizabeth Lara

Yo podría ser un periodista, creo que las entrevistas son la nueva forma de arte. Lo que hace un escritor es contestar una serie de preguntas que no han sido pronunciadas…” Jim Morrison

James Douglas Morrison, nacido en Melbourne Florida, Estados Unidos 8 de diciembre de 1943 y fallecido en Paris, Francia un 3 de julio de 1971.

Hoy a 46 años de su partida hacemos un homenaje al legado cultural y artístico que el llamado “poeta del rock” dejó como legado atemporal en la sociedad.

Su viaje comenzó siendo un chico con un hastío hacia la hostilidad de la vida moderna, lo cual lo llevó a indagar sobre los extremos de la vida y sus emociones. Investigaba sobre la filosofía, el misticismo, y el arte, decía que: “El cine era la parte de la vida consciente expresada con la mejor elocuencia”. 

Jim Morrison vivió en un entorno social muy significativo para el mundo. la Guerra de Vietnam lo influenció hacia ideologías en contra de la autoridad, de romper esquemas establecidos, la contracultura y la manifestación de las ideas contestatarias. Fue entonces que la poesía se convirtió en un instrumento y escape emocional en el tiempo de la simplicidad.

Se fascinaba con la diferencia entre sueños sensuales y la vida real. La poesía era su amor, la abrazaba con éxtasis acompañándola con música. A través de una cita del escritor William Blake Morrison le dio nombre al que sería el complemento de sus letras “The Doors”: “Si se abrieran las puertas de la percepción, todas las cosas se mostrarían tal como son…”. Infinitas

Para Ray Manzarek, músico e integrante de The Doors, Morrison era un antiguo chaman que conducía a sus discípulos a mundos a los que jamás se atrevieron a entrar solos. Durante 27 años de vida Morrison vivió una metamorfosis de un tímido interprete a un extraordinario cantante extasiado que abrió las puertas de los sublime, lo peligroso, y con gran inteligencia nos hizo ver luz –obscuridad, ego-libertad, vida y muerte.

Con The Doors Jim Morrison logró crear atmósferas surrealistas con letras cósmicas, fusionaron acordes de jazz y blues que llevan a una  libertad de expresión, adentrándonos a realidades inexploradas que hacen vivir en sucesorias historias en el rio hipnótico de la música. El grupo The Doors eran una combinación espasmódica de música y teatralidad.

Queremos al mundo y lo queremos, ¡ahora!…”, afirmaba Morrison en una de sus canciones.

Melancólico, cerebral, temerario, con una mezcla de insolencia, Morrison era explosivo: “Soy el hombre de la libertad es la fortuna que tengo…”

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