“He vivido y seguiré viviendo para el arte”

La española Soledad Lorenzo habla en entrevista del cierre de su galería y de la donación de su colección al Reina Sofía; entre sus artistas estaban Antoni Tàpies y Albert Ràfols-Casamada

 

Miguel Ángel Muñoz

miguelamunozpalos@prodigy.net.ma

Madrid, España

A la memoria de José Hierro y Antoni Tàpies, que tantos historias compartimos juntos.

El nombre de Soledad Lorenzo (Santander, España, 1937), es sin duda un nombre clave en el arte de toda Europa. Después de 25 años decidió cerrar su mítica Galería en la calle de Orfila número 5 en Madrid.

José María Sicilia, Antoni Tàpies, Albert Ràfols- Casamada, Pablo Palazuelo, Jon Mikel Euba, Julian Schnabel, Jun Uslé, David Selle, Miquel Barceló, Robert Longo, Tony Oursler, Joan Hernández Pijuan, Louise Bourgeois, y una larga lista convergieron ahí.

“Un día me desperté y sentí que mi vocación me llevaba a estar más en contacto con el artista que con su obra”, me dice Soledad. Su relación con el poeta Luis Rosales, su amistad con los geniales escritores José Hierro, Francisco Nieva o Juan Carlos Onetti… En fin, un mundo lleno de Arte.

Soledad, ¿por qué decides cerrar tu galería después de casi 25 años siendo un pilar necesario en el arte europeo?

-Mira Miguel, creo que ya era necesario, llevaba mucho tiempo pensando en ello. No es que esté cansada ni que crea que me he quedado atrás. Es que he visto que el proyecto estaba hecho y que el tiempo ya es un muro que tengo delante.

¿Es difícil saber retirarse a tiempo? O ¿crees qué te costó trabajo tomar la decisión?

-Es importante saber irse en el momento adecuado, cuando todavía estas en forma. Te lo digo – y lo sabes muy bien- sin melodrama ni tristeza, con la frialdad de quien se ha enfrentado muchas veces a situaciones difíciles, y en momentos, muy complicadas. He vivido y seguiré viviendo para el arte. He donada la mayoría de mi colección al Museo Reina Sofía. Este legado está formado por 385 obras de artistas que, en su mayoría, han expuesto en la galería. En total son 90 artistas y el formato que predomina es la pintura, pero también hay escultura, fotografía, obra gráfica, instalaciones y piezas audiovisuales.
Con el cierre de tu galería, es también el fin de una era de grandes galeristas españolas, como Juana de Aizpuru, Helga de Alvear, Elvira González…

 

“Es importante saber irse en el momento adecuado, cuando todavía estas en forma. Te lo digo sin melodrama ni tristeza, con la frialdad de quien se ha enfrentado muchas veces a situaciones difíciles”

 

-Cuando yo empecé a dedicarme al arte, no había tantos espacios como los hay hoy. Tuvimos que abrir brecha, no sólo con los pequeños coleccionistas, sino también que los museos del mundo vieran a los artistas que manejábamos. Ahora se puede abrir una sala pequeña y ser una joya de galería. Si tuviera que darles un consejo a las recién llegadas, les diría: En esta profesión prácticamente hay que meterse en el convento, dedicarse en cuerpo y alma, si no, no funciona.

¿Por qué donar casi toda tu colección al Reina Sofía?

-Porque es nuestro museo, un museo español, pero es todo el mundo. Lo que he pedido al museo es que se vean, quiero que las obras estén vivas. El arte ha supuesto muchísimo para mí y sentí que mi obligación era cedérsela al Reina. Mi papel como galerista siempre consistió en crear colecciones para mis clientes, pero no para mí. Yo me fui quedando con algunas obras importantes de muchos artistas que han pasado por mi galería, piezas que me gustaban a mí y a mis clientes no, o que eran demasiado grandes para ellos… Al adquirirlas, nunca pensaba en una colección coherente, sino en mi vida emocional y en mi relación con los artistas.

 

“Si tuviera que darles un consejo a las recién llegadas, les diría: En esta profesión prácticamente hay que meterse en el convento, dedicarse en cuerpo y alma, si no, no funciona” 

 

Uno de los artistas que has admirado es Antoni Tàpies. ¿Cómo lo conociste?

Fue gracias al pintor Julian Schnabel. Un día vino a la galería y me dijo, ‘Soledad, quiero conocer a Tàpies’. Para él era uno de los grandes y en él se inspiró en un momento determinado de su carrera. Así que fuimos a conocerle. Schnabel, extrañado, le preguntó que por qué no tenía galería y él contestó, ‘porque a Soledad no le gusto’. Yo, que soy medio catalana, le dije ‘ya palarem'». Fue una experiencia extraordinaria trabajar con él. Siempre me decía que le montaba muy bien, que elegía muy bien las piezas. La última vez que lo vi, fui a Barcelona, pues tenía programada una de mis últimas exposiciones en la galería. Le vi muy bien, no pensé que le quedase ya tan poco…. Casi todo el mundo del arte a nivel mundial lo admiraba. Pablo Palazuelo decía que Tàpies era el mejor de los pintores. Anish Kapoor quiso conocerle. Coincidieron en Venecia, él en el pabellón inglés y Tàpies en el español y yo les presenté. Era absolutamente admirado, ¿No lo crees?