Escribir y difundir la poesía, la vida de Juan Domingo Argüelles

Anabel Clemente
@Ana_cletre

En Chetumal, Quintana Roo, hace 60 años, nació un poeta que desde que encontró en la palabra la razón para vivir, no ha dejado de promover la lectura y la música de los versos. Se trata de Juan Domingo Argüelles.

Para el poeta, escritor y promotor de la lectura agosto será el recuerdo de un mes de celebración, por un lado el gobierno de Quintana Roo le brindó un homenaje y develación de placa en la Casa de la Cultura que posee en la Ciudad de México, y este sábado 24 de agosto, recibirá el Reconocimiento Universitario de Fomento a la Lectura, en la edición 32 de la Feria Universitaria del Libro de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.

“Cuando me preguntan, a veces, qué estoy haciendo, pues estoy escribiendo y leyendo y esto para mí es algo que realizaré de una manera continua; es decir, no hago pausas, la escritura forma parte de mi vida”, cuenta a Deambulario.

El hombre que llegó a la Ciudad de México a los 14 años y después estudió Lengua y Literatura Hispánicas de la UNAM, además de escribir poesía, la difunde, busca crear nuevos públicos a través de las antologías, las que considera una herramienta perfecta para adentrar al lector al trabajo de la gran poesía.

En 1982 publicó su primer poemario, Yo no creo en la muerte, y a 37 años de ese libro, Domingo Argüelles está convencido de que la muerte existe, y mientras llega promueve la lectura del género literario que tiene una característica principal, la música que hay en ella.

“La poesía, esas palabras que van acompañadas de música; la música, la armonía que el autor encuentra al ordenar ese conjunto de palabras, pero con un ritmo que hace que se lea de otra manera, es decir, ningún poema puede leerse como una noticia de periódico”, afirma.

La voz del creador tiene esa emoción que brinda a sus textos y a sus compilaciones, antologías que presentan a los lectores el mundo de las palabras con música, como lo hico en la Antología Esencial de la Poesía Mexicana.

El autor asegura que trabaja en La antología mínima de la poesía mexicana que tendrá a los imprescindibles de ese género, para que quien se adentre a este arte tenga la curiosidad de conocer a los autores de cada uno de los poemas compilados, “porque uno no entiende a un autor solo con una de sus obras”, asegura.

Otro trabajo que está próximo a salir es un texto que reflexiona sobre la existencia del libro en papel, en un mundo digital. “El ejemplar en físico jamás dejará de existir”, afirma.

“En octubre saldrá un libro mío más, que en este caso quiere ser un libro de reflexión sobre el tema de la lectura, pero de la importancia que tiene el libro en su formato en papel, porque a pesar de que en los últimos 20 años se ha hablado de que el libro puede desaparecer, el libro sigue siendo un instrumento muy importante para la dispersión de las ideas”, sostiene.

Estos ejemplares forman parte de su trabajo como promotor de la lectura, en un país en el que la formación de públicos en las artes es una tarea de primera necesidad.

Deambulario te deja uno de los poemas de Juan Domingo Argüelles, para que, tal vez, quieras saber más de su trabajo.

¿En qué país vivimos?

A la memoria de Efraín Huerta

¿En qué país vivimos,

en qué trozo del mundo

olvidado de Dios

donde los muertos hablan

y los vivos callamos

felices de leer “literatura”?

¿En qué país estamos,

en qué trozo del mundo,

ahogados en rencor,

hartos de toda hartura,

mientras los que “gobiernan”

hablan de un paraíso que no existe?

¿En qué país, en qué trozo del mundo

habitamos los mudos, los sin lengua,

oyendo todo el día los cínicos discursos

de quienes usurparon la ficción

y hoy nos regalan cálidas mentiras

a cambio de no ver las pesadillas?

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