El tesoro amarillo, a dos hectáreas de extinguirse

Por Anabel Clemente

@Ana_cletre

Fotos Miguel Ulloa Maciel

@MiguelUlloaM

“Soy la herida que no cicatriza, la pequeña piedra solar:

si me rozas, el mundo se incendia”,

Mariposa de obsidiana, Octavio Paz

Hace 42 años dos investigadores canadienses se perdieron en los bosques de Oyamel del Estado de México y Michoacán, su curiosidad los llevó a encontrar un camino amarillo, el del refugio de la mariposa monarca, un santuario que en un año redujo su presencia de 4.01 hectáreas a 2.91.

La migración de Canadá a México inicia entre septiembre y octubre y termina en 33 días aproximadamente, recorren una distancia de cerca de cuatro mil 500 km.

Mariposas Monarca en el Santuario de Piedra Herrada, Estado de México. Foto Miguel Ulloa Maciel

De acuerdo con el comisionado nacional de Áreas Naturales y Protegidas de México, Alejandro Del Mazo, en la temporada 2015-2016 se registró un incremento de la biósfera, ya que un año anterior sólo se había registrado 1.3 hectáreas acaparadas por las mariposas. Aunque esta temporada (2016-2017) hay 2.9 hectáreas ocupadas por este insecto lepidóptero, se tiene una reducción de 27 por ciento respecto al año anterior.

El Fondo Mundial para la Naturaleza señala que la mayor cantidad de mariposas se registró en 1996, cuando estos insectos ocuparon 18.19 hectáreas en los bosques de oyamel de México.

Foto Miguel Ulloa Maciel

Cada año una especie que mide sólo once centímetros recorre cuatro kilómetros en un mes, sale de Canadá para refugiarse durante el invierno en los bosques que comparten el Estado de México y Michoacán, como descubrieron Fred y Nora Urquhart en 1975.

En Manitoba, Canadá, las que se encuentran en los grandes lagos bajan por la Sierra Madre Oriental (Arizona, Chihuahua, Zacatecas, Aguascalientes y Guanajuato), entran por las montañas más bajas de Hidalgo hasta llegar al Estado de México y Michoacán.

Sólo en el Estado de México hay tres santuarios: La Mesa, en San José del Rincón; El Capulín, en Donato Guerra, y Piedra Herrada, en Temascaltepec; sin embargo, la Reserva de la Biósfera de la Mariposa Monarca abarca otros municipios mexiquenses como San Felipe del Progreso, Temascalcingo y Villa de Allende; además, el avistamiento de estos insectos también se da en Valle de Bravo, El Oro e Ixtapan del Oro.

Se estima que cada santuario alberga entre 7 y 20 millones de mariposas

No todos los espacios están abiertos al turismo, pues la presencia humana y de otras especies como la de los caballos altera el hábitat de las mariposas: el ruido, la basura y el dióxido de carbono hacen de la casa temporal de estos insectos un ambiente mortal.

La Mesa, se cerró por un tiempo ante el alza de turismo; El Capulín, que recibe cerca de 200 visitantes a la semana, y Piedra Herrada, más de 700 personas.

Para mantener a salvo la biósfera, autoridades gubernamentales en colaboración con la Universidad Autónoma del Estado de México, el Fondo Mundial para la Naturaleza y gobiernos como los de Nuevo León y San Luis Potosí, han creado medidas de conservación, como el cultivo de algodoncillo, alimento de los insectos en su camino al santuario.

El regreso de estas especies a Canadá dura seis meses. Inicia en marco y concluye en agosto. No llegan las mismas que salieron en octubre.

Aunque en 1975 se descubrió la migración que une la región de América del Norte, fue hasta el 19 de febrero de 2014, cuando los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y México decidieron unir fuerzas para preservar a la especie, la decisión se tomó en el marco de la Cumbre de Líderes celebrada en Toluca, Estado de México.

Foto Miguel Ulloa Maciel

La mariposa monarca se convirtió en el símbolo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, firmado en 1994.

El acuerdo considera la creación de corredores con la planta algodoncillo (sirve de alimento a las mariposas, a la orilla de carreteras y campos agrícolas); la prevención de la tala inmoderada en el bosque de Oyamel, y la realización de un nuevo mapeo de la ruta de la mariposa monarca hacia México, pues su travesía ha cambiado con el paso de los año debido al cambio climático.

 

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