El Sueño De Cassandra, el lado oscuro del humano

Por Tapia Romero

@daromtap

Si observamos cuidadosamente el transcurrir de la vida, lograremos ver cómo la trama con la que se manifiesta nuestra historia es protagonizada por personajes repugnantes que huyen de la lucidez, que se sumergen y nos arrastran con ellos al absurdo de las relaciones y convenciones humanas, ocasionando así, una delirante orgía existencial que va tejiendo situaciones esperpénticas que estimulan la realidad.

Una realidad que simplemente es sueño, una ilusión tan cotidiana que en un acto creativo de representación cinematográfica se logró plasmar bajo el titulo de El sueño de Cassandra.

Este trabajo, obra del director norteamericano Woody Allen (La rosa púrpura de El Cairo, Poderosa Afrodita, Match Point, entre otras), es una narración inquebrantable sobre la codicia y la dignidad, la cual desencadena una serie de imágenes transgresoras de lo correcto, que pone en tela de juicio las buenas costumbres y nos instruye. Nos obliga a ver como todo lo que nos rodea está lleno de hipocresía, sentimiento que provocará que los hermanos Ian y Terry (Ewan McGregor, Colin Farrell),protagonistas de este largometraje, se arremolinen en un abismo en el cual su contexto económico les dará el empujón final.

Así, alcanzados por un mundo basado en el sistema capitalista, descubren que para encontrar la felicidad se necesita apelar a una paradoja creada por la identidad de un pueblo lleno de convenciones, en el cual se sueña sin siquiera percibir que las mentiras y las autodecepciones nos conducen a dramáticas consecuencias.

Secuelas que se vuelven una sátira trágica, representada y trasgredida por la perdurable paradoja entre el bien y el mal, pues con la aparición mesiánica de su tío Howard (Tom Wilkinson) las locuras y los demonios internos se ligan, demostrándoles que en nuestro mundo todo tiene un precio, un costo que se ve y se toca hasta lograr el sueño eterno, aquel que nos salvara de toda perdición.

El sueño de Cassandra es un filme que deja un sabor agridulce, un sabor que nos presenta los efectos de nuestros propios actos, con los que quizás violentemos al destino, pero al final de ese viaje, éste regresará y nos asentará al que nos corresponde…

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