El Santo que mató al hombre

El único superhéroe que pudiera hacer frente a los integrantes del imperio Marvel –El Santo, El Enmascarado de Plata– regresará muy pronto a la pantalla grande. El director, productor y guionista vasco Álex de la Iglesia revitalizará su leyenda a través de una saga que buscará revivir no sólo al personaje, sino también al humano detrás de la máscara.

Por Tapia Romero @daromtap

alex de la iglesia“No es un personaje, es una persona real”, comentó el cineasta. Sin embargo, a 32 años de la muerte de este legendario luchador podemos observar cómo la fama es una disfraz que los hombres suelen colocarse para no quitarse nunca, pues los gestos y las emociones del personaje público se arraigan  – conquistan las entrañas – hasta poseer el rostro original, o en otros casos, se mitifican, hasta ocupar los escenarios iluminados de la conciencia colectiva.

Ese fue el caso de Rodolfo Guzmán Huerta, hombre de grandes saltos y constantes dualidades, que dentro de su vida evolutiva se sacrificó para convertirse en ídolo, para vencer a sus propios fantasmas, y darle paso al primer superhéroe surgido de la realidad.  Un héroe necesitado por los mexicanos ante las condiciones marginales que aquejaban a la sociedad posrevolucionaria, carencias que no podían ser resueltas por los caudillos y mucho menos por los gobernantes.

“Hacer una nueva película de El Santo, no es realizar algo diferente de lo que tenemos todos en la cabeza, sino traer a ese Santo que hemos soñado y con el que hemos jugado de pequeños, es preservar un superhéroe que lucha por la justicia, por el bien, en un mundo loco como el que nos ha tocado vivir ahora”, precisó de la Iglesia.

Es así, como el 26 de julio de 1942, en la legendaria Arena México, se beatifica el personaje y muere el hombre, dando un salto a la posteridad, al mundo de la cotidianidad eterna que forja el arte y la expresión. Ámbito donde surgió gracias al trabajo del dibujante y editor José Guadalupe Cruz, artista que demostró dentro de las páginas de una historieta que cualquier rudo, maleante, olvidado o desprotegido tiene una posibilidad de cambio, y por mínima que sea tendrá que luchar en un cuadrilátero o en la vida por hacer suya esa oportunidad.

el santo 1Este personaje no sólo formó parte del folclor mexicano; sino también, gracias a la visión artística de Joselito Rodríguez que lo llevó por primera vez a la pantalla grande con la cinta “Santo contra el cerebro del mal” (1958), funda una nueva vertiente cinematográfica, que va más allá de las historias de miseria, realismo desnudo y estrujante que caracterizaban el neorrealismo mexicano de las décadas de los 40 y 50, esa que consolidó el paso de la filmografía mexicana a través de los ismos de vanguardia.

Los vuelos y las llaves que acompañaban a los ambientes futurista y lúgubres, aderezados de la música de surf, consiguieron moldear la dualidad pensar-sentir que caracteriza a esa corriente artística denominada surrealismo.

Sobre la nueva película, hasta el momento únicamente podemos decir que el director de “El día de la bestia”, “La comunidad” y “Perdita Durango” ya está en el proceso de firmar derechos con El Hijo del Santo, luego que este último protagonizaría el filme, porque la intención  es dejar claro que la máscara del Santo no se renta.

Así en este duelo de realidades y ficciones, es como la figura del “enmascarado de plata” se hace icono, se convierte mercadológicamente en modelo representante del mexicano moderno, ese que se erige como resultado final del llamado Milagro Mexicano y que dentro de su esencia lleva plasmada de forma indeleble la necesidad de creer, aunque sea en un combatiente moderno.

Es por eso, y gracias a la publicidad, que mediante la leyenda de este emblema deportivo y el boom comercial que vive la lucha libre en nuestro días , podemos descubrir que la popularidad es efímera, tanto, que el mito devora al hombre ¿alguien logró acordase de Rodolfo Guzmán Huerta?

Deambulario

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