El placer prohibido en las calles: la guajolota

Exclusiva de la ciudad de México, es un alimento que proporciona hasta el 60% de las calorías necesarias durante el día; ingredientes: pan, tamal y aceite

 

Por Anabel Clemente Trejo

@Ana_cletre

Quema, se siente en la piel cuando el aceite brinca del comal a las manos. El aroma embarga las arterias, y el crujir en la boca hace olvidar que en un desayuno express nos llevamos hasta 600 calorías que deglutimos en menos de cinco minutos. Los tamales fritos son lo culpables

En Monterrey no los conocen, en Tijuana tampoco, en algunos países ni han escuchado de ellos. Se trata de un alimento nato de la capital mexicana, que Fray Bernardino de Sahagún describió en su Historia general de las cosas en la Nueva España: “comían también tamales de muchas maneras; unos de ellos son blancos y a manera de pella, hechos no del todo redondos ni bien cuadrados, tienen en lo alto un caracol, que le pintan frijoles, con que está mezclado…otros que son colorados, y tienen su caracol encima, hácense colorados porque después de hecha la masa la tienen dos días al sol o al fuego y la revuelven y así se para colorada”.

Este producto prehispánico es una de las tradiciones que ha evolucionado con los sabores y procesos modernos: se pasó de la masa en una hoja de maíz al tamal encuerado bañado en aceite, que luego se cubre con pan y da vida a la “guajolota”.

Pero la Procuraduría Federal del Consumidor señala que al comer una torta de tamal (simple, sin llegar a ser “guajolota”) con una taza de atole se inyectan al cuerpo hasta mil 130 calorías, cuando para un desayuno recomendable se necesitan sólo 415 calorías. Si el placer se da por las noches, las probabilidades de llenar de colesterol la sangre son más altas.

Esta delicia mexicana es un incitante al sobrepeso y al incremento del colesterol, pero bien dicen que una vez al año no hace daño, por eso deambular en las calles de la ciudad de México siempre dejará algo al paladar y tal vez al sobrepeso. Pero no te preocupes, puedes hacer dos horas de ejercicio, al menos para quemar las calorías de un tamal, ojo, si fue frito o en torta o una guajolota, y además le agregaste el atole, tendrás que sacar cuentas para quemar toda la grasa. Recuerda, ya viene el #MaratónGuadalupeReyes

Anabel Clemente

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