El cine se queda sin divas

De acuerdo con el experto en cine Silvestre López-Portillo las actrices de hoy se consideran más terrenales; sólo en Europa e India se conserva el prototipo de inalcanzables

 

Por Lizeth Gómez De Anda

@LaMagaGomez

Guardaespaldas, joyas, ropa de diseñador, una casa en Bel Air, una hermosa familia, un Mercedes, millones de dólares en el banco, glamour, luces, brillos… se viven día a día en Hollywood, lujos que provienen de los inicios del cine y sus divas de las que ya sólo queda un halo en países como India, Francia o Italia.

Marilyn Monroe, en Estados Unidos, María Félix, en México, o Sophia Loren, en Italia fueron las grandes divas, casi diosas, mujeres con una posición que el mundo ponía como inalcanzables. Ahora, dice el crítico de cine Silvestre López-Portillo, esas mujeres que se ven en las grandes pantallas son más terrenales debido al cambio de la industria.

Aunque originalmente la palabra diva (del latín divus) fue un sobrenombre que se usó para las cantantes de ópera, pronto comenzó a aplicarse  a figuras femeninas que comenzaron a destacar en el séptimo arte.

De acuerdo con el escritor e historiador español Román Gubern es en 1912 cuando gracias a la aparición de revistas cinematográficas de carácter frívolo y, un año después, las grandes compañías crearon departamentos de publicidad para promocionar a sus figuras, tras lo cual surgió el star system.

En entrevista con Deambulario López-Portillo, experto en séptimo arte, expresa: “El concepto de las divas se generó en una industria en la que no había tantos medios de comunicación y tú podías preparar mucho más. Les decían con quién actuar o con quién tenía que caminar en una alfombra roja. Los estudios controlaban eso para beneficio de sus producciones”. 

 

En el siglo XIX las cantantes italianas de ópera Angelica Catalani y Guilia Grisi fueron ovacionadas al grito de divinas, divinas, que luego se sustituyó por diva.

 

Así empezó la fabricación de lo que ahora son los grandes mitos, una combinación de ingenuidad, sensualidad, determinación, pero también susceptibilidad a ser defendida y rescatada por un caballero digno de ella.

En ese sentido la misma Sophia Loren decía: “Sex-appeal es en un 50 por ciento lo que tiene una mujer, y en el otro 50 por ciento lo que las demás personas creen que tiene”.

Sea como fuere esas mujeres marcaron un hito, ya sea por su talento, por sus encantos, o por los pensamientos liberales en ciertas épocas. Divas de la décadas de los 40, 50 o 60 que llegaron a ser amadas, controversiales, imitadas y que marcaron tendencias.

No obstante, asegura Silvestre López-Portillo, el paso del tiempo convirtió a esas grandes figuras en seres más terrenales. “En México ya no hay divas, no hay nadie inalcanzable. Hay grandes líderes, mujeres hermosas que mueven incluso masas, pero esa representación de glamour, esa representación de la divinidad ya no”, platica.

De acuerdo con López-Portillo “hay mujeres como Silvia Pinal que podía ser una diva, pero ya no; es una señora admirable, respetada, un ídolo, pero ya no cumple las características de diva, algo que sí ocurre con Sophia Loren.

Aunque mexicanas como Salma Hayek, Kate del Castillo o Ana de la Reguera se están abriendo paso en el cine hollywoodense, lleno de celebridades, son las producciones de la India y Europa las que aún tratan de mantener el arquetipo de diva.

Anabel Clemente

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