Drácula también es un Frankenstein

Por Francisco Contreras

Resulta que no solo el monstruo de Frankenstein está hecho con diferentes cuerpos, sino también Drácula. Al menos en la versión de Mark Gatiss y Steven Moffat que podemos ver en Netflix.

Los referidos son los creadores de la serie inglesa Sherlock, donde retrataron con bastante fidelidad al famoso detective, trasladando únicamente la historia a la época actual, así que sí resulta un tanto extraño llegar al capítulo tres de Drácula y ver que se convirtió en Romeo y Julieta con Leonardo DiCaprio y Claire Danes, pues los personajes no sólo aparecen en pleno 2020, sino que incluso el conde va a encontrarse con Lucy Westenra en un antro.

Otro punto en el que ésta difiere tremendamente de la versión original es que aquí Van Helsing es mujer. Sí, esta parte se me hizo ilógica… hasta que seguí la trama y descubrí la relación amor/odio que los creadores querían para el conde y el doctor paranormal, aquí encarnado en Agatha Van Helsing. También pude ver ciertas similitudes, sino un cuasi copy-paste del personaje de Donna Noble que Moffat escribió para acompañar al Doctor Who cuando era el productor ejecutivo de esa franquicia.

Y es que entre Agatha y Donna no hay muchas diferencias, empezando por el cabello cobrizo, la piel pálida, la cara afilada y los ojos de mirada severa, a juego con esa actitud mandona que lo hace de todo para no seguir reglas ni órdenes de nadie y que en Doctor Who hasta intentó apoderarse de la Tardis para no estar bajo el Doctor y lograr esa vida de aventuras que tanto buscaba… como Van Helsing, quien en varias ocasiones afirma no creer en Dios a pesar de ser monja y que sólo lo sigue siendo por los beneficios que esto le significa para seguir con sus experimentos.

Incluso es capaz de arriesgar la vida de todas las hermanas del convento en su afán de tentar a Drácula probando la veracidad de las creencias alrededor de los vampiros. Lo que nos lleva a la siguiente similitud con Doctor Who, pues gracias a que con su sacrificio —con un toque de experimento a-ver-que-se-siente-ser-vampiro— salvó la vida de Mina, ésta luego creó el instituto Jonathan Harker con la herencia de su padre —en la novela era huérfana—, similar al instituto Torchwood que ayuda tanto al Doctor.

También podemos considerar el cambio de sexo de Van Helsing como uno de los mayores homenajes, pues en la película de 1979 con Lawrence Olivier como el conde, Mina es hija del Van Helsing que regresa a Londres tras la muerte de su hija y luego matar a su hija-vampiro y salvar a Lucy del mismo destino, aunque aquí Lucy es prometida de Harker y se enamora de Drácula.

Dicha versión está basada en una obra de teatro de 1924, al igual que la clásica cinta protagonizada en 1931 por Bela Lugosi —la primera de un gran estudio—, donde Mina era hija del doctor Seward, cayendo enamorada del conde, y Lucy es la primera en morir. Personalmente atribuyo estos cambios en el parentesco a querer reducir los personajes, pues en el libro aparecen al menos una docena, algunos solo un par de escenas.

Aunque tampoco debemos olvidar la novela gráfica Helsing, adaptada por Netflix y ya con cuatro temporadas bajo el título Van Helsing, donde una Vanessa Seward posee algo en la sangre capaz de revertir la conversión de los humanos a vampiro, descubierta tras un apocalipsis zombie/vampírico, usando el Van Helsing como genérico de cazador de vampiros, aunque con el apellido de uno de los integrantes del equipo original que cazó al conde. Sí, algo así como con la serie Grimm.

Pero en la serie de Netflix aparecen desde el inicio los homenajes a las demás versiones, como al entrar Harker al castillo y tras ver la cena servida, ofrecerle vino al conde, recibe como respuesta un «nunca bebo… vino», como apareció desde la versión de 1931, aunque en la de 2020 es antecedida por el «disculpe que no coma con usted pero es que yo ya cené», como se disculpa Drácula en el libro y con lo que empieza a demostrar su tacto amable que sólo pierde cuando el abogado se corta un dedo y cuando éste es atrapado por los espíritus de las vampiresas.

En cuestión de fidelidad a la historia de Stoker, la campeona es la versión de Francis Ford Coppola en 1992, aunque también tiene sus notas propias a fin de llenar algunas lagunas y de meter un poco más de acción, manteniendo un poco ese tinte gótico que caracterizó a la clásica de F. W. Murnau, quien en 1922 comenzó con este linaje draculezco.

Como paréntesis puedo decir que ésta y la de Werner Herzog en 1979 son de las que más me gustan, pues manejan un arte más sobrio y perturbador que las de Olivier o Lugosi, aunque sí añoro un poco esa labia con la que el conde trata de engatusar a Jonathan y que explotaron Gatiss y Moffat en la última versión, aunque en ocasiones sentí que el conde empezó a parecerse al Lucifer de la serie basada en la novela gráfica de Neil Gaiman.

Y de ahí, pasando al segundo episodio de la serie, entramos en una especie de reversión de Asesinato en el Orient Express de Agatha Christie y, sí, de nuevo, Doctor Who, aunque no niego que esta parte de la historia sirve para afianzar más el carácter humano del vampiro y mostrar que no solo fue mortal alguna vez, sino que en ocasiones hasta se siente atormentado por esa incapacidad de morir, como confiesa Drácula en Van Helsing (2004) con Hugh Jackman, y un poco en Drácula: la historia jamás contada de 2014 con Luke Evans.

Pero ya que estamos con el famoso doctor, creo que aunque el Van Helsing de Anthony Hopkins es muy acertado en su personificación —excepto en la parte en que parece querer exorcizar al vampiro—, en cuestión de personalidad el más apegado es el de Mel Brooks en Drácula: Muerto pero feliz. No es broma, realmente en el libro es retratado como un viejo amable, algo bromista y cariñoso aunque de rostro algo duro.

Sin embargo, a pesar de todo, debo decir que me gustó la serie, especialmente pensándola como apropiación de la historia y como un cúmulo de todo lo aprendido a través de sus interpretaciones —algo así como en esta versión Drácula adquiere el conocimiento de su víctima—, aunque la verdad no sé qué pensar del truco de abrirse la muñeca para sangrar y cerrarse la piel con solo torcerla, que sacaron de Sombras tenebrosas.

Lo que ocurre en el original

Por si acaso, te cuento que en la novela de Bran Stoker el abogado Jonathan Harker va a Transilvania a reunirse con Drácula y entregarle las escrituras de su nueva casa en Carfax, Londres, situada junto a un manicomio. Una vez en el castillo, Harker comienza un diario con todo lo que ve en el viaje, pensando que a su prometida, Mina Murray, le parecerá interesante todo lo extraño con lo que se encuentra en la región de los Cárpatos y sus diferencias con Inglaterra.

Entre excusas de Drácula de querer perfeccionar su dominio del inglés y el estilo de vida británico, que al principio le retienen un mes en Rumania, el abogado pronto se da cuenta de que es prisionero en aquel castillo olvidado de la mano de Dios, pues además de que su anfitrión no tiene sirvientes y solo lo ve por las noches, los espíritus de tres mujeres rondan el palacio y se lo quieren comer. Ah, y el conde puede moverse como lagartija por las paredes.

Así, un día, le prometen salir del castillo y volver a los brazos de Mina, solo para terminar delirante en un hospital tras meterse en la capilla donde reposaba la tumba de Drácula e intentar matarlo con una pala. Mientras tanto, en Whitby, Reino Unido, Lucy, amiga de Mina, está apunto de morir por una sorpresiva pérdida de sangre días después de la misteriosa llegada de un barco con 50 cajas de tierra a bordo y cuya tripulación fue muriendo poco a poco.

Ahí es donde entra el doctor Abraham Van Helsing, quien llamado por John Seward —el doctor que dirige el manicomio de Carfax— y Arthur Holmwood —prometido de Lucy—, llega con su gran amigo el texano Quincey Morris, quien además fue alumno de Van Helsing y compañero de la escuela de Seward.

Luego de que los cuatro donan sangre en sendas ocasiones para la desvalida Lucy, ésta muere mientras su amiga visita a Harker en Rumania, convirtiéndose en vampiro y matando a varios niños del poblado cercano, por lo que deciden clavarle una estaca en el corazón y cortarle la cabeza para que no ya no pueda reencarnar.

Tiempo después, los Harker, ya casados, regresan a Londres donde se enteran de la muerte de Lucy y las semejanzas de su caso con lo que sufrió Jonathan en Transilvania y que, aunque quiere olvidar y hace a su esposa prometerle que no lo leerá, documentó en el diario que luego Van Helsing y su «pandilla» usan para perseguir al vampiro.

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