“Demasiado” buena para ser mujer

Por Cecilia Alcántara Ceja
@Morguelia

Si soy mujer, puedo ser muy buena en algo, pero si me “excedo” y me convierto en “única”, dejo de ser mujer. O ¿en qué se supone que puedo ser excelente como mujer y en qué no?

Si eres “demasiado” buena como mujer, seguramente eres hombre…

Parece que a algunas y algunos todavía les cuesta mucho comprender que las mujeres pueden alcanzar niveles de éxito extraordinarios en cualquier área.

Esta parece ser la lógica que engloba el caso de Mokgadi Caster Semenya, corredora olímpica y mundial de 28 años y nacionalidad sudafricana.

Hasta el año 2018, Semenya se había mantenido invicta en las carreras de los 800 metros, especialmente después de su marca de un minuto 56 segundos y 68 microsegundos en los Juegos de la Mancomunidad de Gold Coast, Australia, entre otros triunfos.

Esto ha incomodado a otras competidoras, quienes decidieron cuestionar el sexo de la atleta. Los ataques a su identidad comenzaron en el año 2009, cuando ganó el Campeonato Mundial de Atletismo de Berlín.

Esto derivó en otra pésima decisión de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF, por sus siglas en inglés): solicitó un examen de verificación de sexo.

El diario británico The Daily Telegraph publicó que en los resultados de dichos exámenes, Caster era poseedora de una “anomalía” biológica, pues en lugar de útero y ovarios tenía “testículos internos”. Mediante otras pruebas, la IAAF continuó con otras declaraciones del mismo tono: era una mujer con altos niveles de testosterona (hormona masculina) lo que hacía que fuera tan rápida y, por ende, una ventaja desigual para las demás corredoras.

Diversas opiniones se dejaron escuchar y leer en distintos medios en defensa de Semenya, así como en contra de la Asociación Internacional, pero solamente del lado sudafricano. Los matices racistas eran evidentes, así como la violación a sus derechos humanos y de privacidad. Pero el terreno del género no ha sido claramente abordado hasta ahora.

Semenya declaró: “Soy una mujer, y soy rápida”.

Esto parece pesarle demasiado al género femenino y es una lástima ver que sean las mismas mujeres quienes no hayan podido aceptar que hay una gran diversidad de características biológicas y culturales que no tienen nada que ver con ser más veloz, más disciplinada, mejor entrenada y campeona olímpica.

Es increíble que en estos tiempos sigan existiendo estas declaraciones, tanto por parte de las atletas, como de los medios de comunicación, médicos y autoridades deportivas. Pero eso no es todo, como décadas antes, cuando a hombres y mujeres homosexuales se les encerraba en hospitales psiquiátricos para practicarles terapias de choque y lobotomías para “volverlos normales” (¿quiénes son los anormales?), ahora existen nuevas prácticas igual de aberrantes y vergonzosas.

La IAAF dio a conocer el año pasado que, para poder competir en categoría femenina, todas las corredoras con altos niveles de testosterona deben someterse a un tratamiento hormonal para disminuirlos.

Semenya ha decidido emprender una lucha en contra de estas medidas, pues luego de 11 meses de someterse a dicho tratamiento de disminución de testosterona, ha tenido muchas complicaciones de salud y eso le ha impedido competir o prepararse para otras carreras. Ahora está dispuesta a no dejar que la obliguen a medicarse.

Este no es un problema de la Biología ni de la Psquiatría, mucho menos del Deporte, sino de derechos humanos, principalmente de género. No solamente Semenya ha sido sometida a este tipo de pruebas y tratamientos químicos, también otras atletas a quienes se les adjudica ese “defecto” del alto nivel de testosterona.

Hasta donde sabemos, no ha existido una medida “ideal” ni “perfecta” de hormonas para saber hasta qué grado sigues siendo mujer o dejas de serlo, y tampoco considero que deba existir.

Todas las personas, de cualquier identidad de género, tenemos diferentes cantidades de testosterona, estrógeno, o cualquier otra hormona, y ninguna de ellas puede definir nuestra capacidad de éxito en cualquier ámbito.

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