De viaje por territorio popoloca

Por Anabel Clemente

Con 31 trabajadores y once semanas para rescatar la mayor cantidad de información, los arqueólogos en Tehuacán, Puebla, intentan descubrir la cotidianidad de los Popolocas, quienes habitaron la región hace mil años.

Así lo cuenta la arqueóloga Noemí Castillo Tejero, directora del Proyecto Sur del Estado de Puebla Área Central Popoloca, quien asegura que aunque se tienen edificios descubiertos y monolitos como un Xipe Totec, aún quedan trabajos de rescate por realizar para descubrir por completo la vida de los primeros pobladores de Tehuacán, lugar que “falsamente se cree es el origen del maíz”.

La especialista explica que tenían 12 semanas para la realización del proyecto, para el cual ya tienen separados con cintas blancas los espacios a explorar; sin embargo, el gobierno entregó el recurso con retraso y por ello 31 obreros trabajan a marchas forzadas para al menos tener once semanas de trabajo.

La mujer que trabaja en ese municipio desde 1992 destaca que antes de llamarse Tehuacán, la región era ocupada por el grupo Popoloca, el cual se estableció en lo que hoy es Santa María Coapan, posteriormente emigró a San Diego Chalma, en las tierras de Calcahualco, donde hoy se encuentra la zona arqueológica de la mesa, conocida como Tehuacán Viejo.

“Esto se abandona y por eso se llama Calcahualco, que en náhuatl significa, paredes abandonadas… los Aztecas dieron nombre a todo en náhuatl, por eso es Tehuacán, pero su nombre en popoloca es Ndachjian, cuando llegan los Aztecas le ponen Tehuacán, que significa lugar de tecuanes, el gato montes que abundaba aquí

Toda esta información y más es posible conocerla en una visita a la zona arqueológica Tehuacán Ndachjian, ubicada en San Diego Chalma, con un horario de 9:00 a 17:00 horas, de forma gratuita.

En este sitio se pueden encontrar los monolitos y vasijas descubiertas en los trabajos de exploración.

Al respecto, la arqueóloga añade que a principios de 2019 se encontraron dos cráneos desollados y un torso cubierto con piel de sacrificio, que personifican a Xipe Tótec, y que a diferencia de lo que se cree sobre esa deidad que se conoce como el desollado, se encontró que la significación real es “el que usa la piel del desollado”.

En un viaje turístico por el territorio poblano también es obligado visitar reservas naturales como la Biósfera de Tehuacán o el Museo del Agua.

En 1999 se creó el Museo del Agua, posicionándose como pionero mundial en educación ambiental para el desarrollo sostenible. Se encuentra en el municipio de San Gabriel Chilac, dentro de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, zona famosa por ser centro de origen de la agricultura mesoamericana, donde se domesticó el maíz, el frijol, el amaranto, la calabaza, el chile y otros cultivos que forman el núcleo de la alimentación mexicana.

Otro destino relacionado con el agua es el manantial y museo Hidromineral de Peñafiel, el cual es de acceso gratuito y se ubica en San Nicolás Tetitzintla, en donde se puede reconocer las propiedades de los minerales que se encuentran en la zona.

Así mismo la zona colonial, que representan perfectamente la Catedral de la Inmaculada Concepción, la Iglesia y el ex convento de San Francisco, así como la Iglesia y ex convento del Carmen, es un sitio obligado para el paseante por Tehuacán.

En octubre y noviembre la visita a la zona se potencia con la oferta gastronómica, ya que no solo el mole y los chiles en nogada son platillos tradicionales de la región, sino también el mole de caderas, carne de chivo —cadera y espinazo— bañada en una salsa de diversos chiles.

Este platillo es considerado uno de los más importantes del estado debido a su prolongada crianza y cuidados del animal. Un año antes de su sacrificio es alimentado con hierbas especiales y altos contenidos de sal para lograr la diferencia con el sabor tradicional de la carne de esta especie.

El tercer jueves del mes de octubre se lleva a cabo el Festival de la matanza, que es el ritual, originario del periodo virreinal, en el que se danza con un chivo en hombros, el cual será indultado como agradecimiento a la carne que se obtendrá de las cabezas de ganado sacrificadas para la temporada, que concluye el 30 de noviembre.

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