De los Ramones al punk de masas

Por Gerardo Pérez Islas

gperezis@hotmail.com

El pasado 4 de febrero pasó para muchos sin pena ni gloria, parecía a los ojos de cualquier mortal un día más, del cual no había mucho de qué hablar; sin embargo, para unos cuantos fue una fecha conmemorativa, hace justo cuatro décadas se publicaría el primer disco de una de las bandas más longevas (y ahora desaparecida) que daría la historia de la música, el Lp homónimo “Ramones”.

Y, ¿qué tiene de especial la publicación ese disco?, pues curiosamente también fue la primera grabación considerada piedra angular dentro del género iniciado en 1976, el punk.

Así surge otra interrogante ¿qué pasó con ese estruendoso ritmo? Ya sabemos que los Ramones, los Sex Pistols y The Clash fueron las bandas si no pioneras, sí las que le dieron forma a este género menospreciado por unos y alabado por otros. Ingleses unos, americanos otros, estas bandas pasaron a la historia sin la mas mínima intención de buscar fama y fortuna.

Y qué se podía esperar de acordes improvisados, voces sin ningún rasgo de virtuosismo y sin la mínima idea de cómo llevar a cabo una armonía, pues realmente no mucho; no obstante, la actitud juvenil, con ganas de protestar contra todo lo moral y políticamente correcto hizo que a finales de esa década toda una generación de muchachos asfixiados y desmotivados atendiera ese ruido creado desde las cocheras.

Después, Johnny Rotten disuelve a los Pistols y Sid Vicious fallece a causa de sus excesos en tan solo tres años de actividad, los Clash se separan a una década de su origen —luego de varios conflictos— y a los Ramones —aunque activos hasta los años 90— la vida les pasó factura uno por uno hasta que los cuatro los integrantes quedarían sólo en la memoria colectiva.

Pero no todo terminó ahí, su legado pronto se vería reflejado en agrupaciones que no sólo evolucionaron al género, sino que lo transmutaron ideológicamente al grado de que ya no se trataba de una actitud en contra de lo establecido, a principios de los 80 comenzaba a ramificarse.

En la ciudad de Nueva York, el club emblemático CBGB una infinidad de agrupaciones, junto con los Ramones, diversificaron la paleta sonora del punk. Bandas como Blondie, Television, New York Dolls, The Velvet Underground y Talkin Heads se encargaron de consolidar al punk como género en tiempo y forma.

Por su parte, en Inglaterra las cosas se entendían de otra forma. Bandas como Joy Division, The Cure, Bauhaus y Siouxie and The Banshees daban sus pinceladas de rock gótico para convertirlo en lo que sucesivamente se conocería como post punk.

Todo estaba puesto sobre la mesa, el género comenzó a prostituirse con otros similares dando pie a nuevas subramas musicales. Para mediados de los 80 el hardcore punk de California mayoritariamente, paria al mundo a agrupaciones que aunque ya tenían sus añitos activos, no tenían la promoción que bien merecían, bandas como Bad Brains, Black Flag, Dead Kennedys, The Exploited, Misfits y Discharge aportaban el lado crudo y agresivo que hasta el momento nadie se atrevía a añadir comercialmente hablando.

Pero como en todo género, no todo es miel sobre hojuelas, una década después el pop por fin logró clavar sus afilados dientes, convirtiendo al punk en un producto de consumo para todas las masas, por un lado se casó con el ska para engendrar a agrupaciones como Rancid, Nofx, The Offspring, Propagandhi y No Doubt; por otro lo que muchos conocen como happy punk originó a conjuntos como Blink 182, Sum 41, Green Day y New Found Glory.

Ahora, a 40 años de distancia, el punk sigue dando frutos dentro de la industria musical, apenas hace algunos años el revival se vio venir con bandas como los Yeah Yeah Yeahs, The Hives, The Strokes, The White Stripes, The Vines, Distillers, entre muchas más, dando una bocanada de aire fresco curiosamente reciclando influencias de hace 30 y 40 años.

Pero esto es hablando sólo musicalmente, porque el punk más que un genero ha sido toda una actitud, y su influencia también se ha visto impregnada en el cine, el arte, la sociedad misma, en cada protesta, cada desacuerdo, cada libertad de expresión. El punk, en ese sentido, aparentemente nunca dejara de respirar.

 

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