Cine 2015, la explosión comercial de la cultura de referencia

Por Jesús Chavarría

@jchavarria_cine

 

El cine de referencia tomó fuerza en los últimos años, cuando directores como Guillermo del Toro, Bong Joon-ho, JJ Abrams, entre otros, comenzaron a tener gran protagonismo en el panorama del entretenimiento a nivel masivo, ofreciendo películas en las que no sólo no negaban sus influencias y gustos infantiles –incluidas las producciones de serie B, los cómics y la televisión-, sino que lo retomaban para hacer de ello su principal materia prima.

Por supuesto, los grandes estudios hollywoodenses no se mantuvieron al margen y comenzaron a enfocarse en lado más comercial de esta corriente, alcanzando su punto más alto en este 2015, que para bien o para mal, será recordado por ser un año con un tremendo tufo a los 80s.

Muchísimos títulos y franquicias representativas de aquella época, tomaron nuevos bríos dejando un fuerte déficit en nuestros bolsillos y por supuesto muchas reflexiones. Entre ellas está el comprobar nuevamente, que la nostalgia no tiene pierde. Y es que a pesar de que Jurassic World no es otra cosa que un deslucido refrito de la primer entrega de la saga –no confundamos lo que hicieron con homenaje-, que por momentos raya en lo absurdo y poco tiene que aportar al concepto, se convirtió en un éxito en la taquilla y tanto los fans como las nuevas generaciones la adoraron, no así la crítica especializada.

 

Así mismo vimos como un director clásico de aquellos tiempos, se dio el lujo de ser subversivo dentro del sistema, tomando los recursos que le ofreció la industria, para luego negarse a los actuales convencionalismos que abusan de las herramientas digitales, y entregar un portento realizado muy al viejo estilo artesanal, que conquistó tanto a las grandes audiencias, como a los gustos más exquisitos, empezando por los del Festival de Cannes. Por supuesto nos referimos a George Miller y su Mad Max: Furia en el camino que se convirtió en la mejor película del verano de blockbusters.

 

Igual comprobamos con Terminator –mejor lograda de Terminator Salvation y por supuesto que La Revolución de las Máquinas, aunque nunca comparable con Terminaror y Terminator 2-, que la creación de James Cameron siempre provoca interés, no importa las vueltas infinitas que le den a la trama. Y bueno, también tuvimos Pixeles, que llevó al exceso el reciclaje con la cultura de las Arcades a través de una comedia al más puro estilo ochentero, que a pesar de ser de fórmula, resultó un golpe divertido y descarado al corazón de aquellos que vivieron la época.

Por si fuera poco, además hubo un festejo que a primera vista es por demás insólito, se festejó la fecha a la que según Volver al Futuro, viajaban sus protagonistas –los célebres Marty McFly y Emmetth Brown-, es decir una fiesta para conmemorar un día planteado dentro de una película. El día que el futuro –según como lo concebían en aquel tiempo- se volvió pasado, sin duda todo muy disfrutable y emotivo, pero fue el colmo de la nostalgia mercadológica.

En fin, el asunto es que la cultura de la referencia dentro del entretenimiento está muy lejos de menguar, pero afortunadamente parece ser que su manifestación más excesiva ya pasó y se fue junto con el 2015. Lo cual nos da pie a pesar que su mejor cara aún está por venir, vía los realizadores alto principio mencionados –junto con otros más-, aunque no hay que confiarnos, pues la mente voraz de la industria comercial siempre puede darnos alguna sorpresa, basta decir que por ahí vienen Power Rangers por ejemplo.

Deambulario

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