Caperucita Loba presenta sus relatos mágicos

@aguilarpamela

Aquella niña que se apoderaba de los libros de poesía de la biblioteca de sus abuelos hoy da voz a Caperucita Loba, la poeta que ha convertido a las redes sociales en sus cómplices de versos.

Adriana González, su verdadero nombre, presenta ahora Bitácoras de vuelo y relatos mágicos, una recopilación de los poemas que publicó en Internet. Sin embargo, asegura que este personaje no es ella específicamente, sino una representación de la dualidad de estar presente no sólo en la mujer sino en el hombre; el reflejo de la dualidad del yin y yang.

“Yo sólo había escrito para mí con un propósito de conocimiento, de exorcismo, de sacar, de limpiar, de libertad, así como otros van al psicoanalista, yo escribía y sacaba todo. Me convencieron para compartirlo y me di cuenta que hay más personas de las que creía que conectan con mis letras. Caperucita Loba surge de esa idea de querer mostrar cómo necesitamos integrarnos de manera psicológica, emocional y espiritual para poder estar en plenitud”, confiesa la escritora en charla con Deambulario.

Las generaciones que utilizan las redes actualmente se han divido en quienes se han quedado con la idea del cuento de hadas y los que están en la constante lucha de géneros, o como ella lo llama  el pleito de Caperucitas contra Lobos.

“Un ejemplo está en el mismo cuento de la caperucita, en él ella era la tonta, la mensa, la inocente. Y el Lobo el malo, el villano, el astuto y realmente ni ella era tan tonta ni él era tan malo. También tenemos los cuentos estos de Blancanieves o la Bella Duermiente en los que las mujeres no existen hasta que no son vistas o descubiertas por el hombre. Por supuesto que me considero feminista, pero no radical. Al final lo único que es una realidad es que no necesitamos del otro y que somos las dos cosas en una.”, cometa Adriana González.

Las redes sociales han servido a Adriana no sólo como medio de difusión, sino de inspiración pues más de uno le ha confiado su historia para que ella la transforme en literatura.

“Caperucita Loba no es una voz únicamente para el género femenino; sí es una voz que es dominada por él, pero incluso los hombres se ven identificados. Mi poesía no busca impresionar a críticos, ni el reconocimiento de quienes se hacen llamar las eminencias de la literatura. Me interesa estar conectada con los corazones de otras personas. Mi poesía es para el público, no para la academia”, finalizó la autora.

 

Afirmaciones bajo Progestina

Por Caperucita Loba

Declaro sin culpa,

que encuentro confort en mis ansiedades

y me rescatan de muchos mis intolerancias,

ambas caminos amarillos que me llevan hacia alguna parte.

Afrmo sin titubear

que me aterra la tranquilidad cuando se viste de calma

azucarada, de colmena.

Las rutinas me enloquecen,

esas que parecen una muerte lenta

pero no con mis libros, esa rutina es celeste.

Necesito una pregunta, una tormenta,

la sacudida, el estupor o la sorpresa.

Todas me gustan.

Entonces muevo un hilo y otro

provocando mis catársis.

Me basta caminar, un texto de Pizarnik,

una mirada o una bicicleta.

Me parecen un plomazo las parejas

que no vuelven a llamarse por su nombre.

Bostezo con historias del “amor de tu vida”,

cuando no pueden siquiera decir:

Yo soy, el hombre y la mujer de mi vida.

Los dos habitan en mí.

Agua y fuego.

Me asfxian todas esas zonas comunes de donde sólo quiero

salir corriendo.

Es casi enajenante quien sigue pensando que hay cosas

para siempre,

apenas esta idea se construye

y ya la persigue la siguiente.

Ni un segundo se parece al anterior.

Declaro la guerra al ginecólogo y sus ferros:

Espéculo, estetoscopio, histerómetro, fórceps, colposcopio

y ventosa.

Cuestiono la idea de que conoce mi cuerpo mejor que yo

con sus diagnósticos y recetas.

Yo sé de sus ritmos y fases,

lunas, soles, espadas y corazones.

Sé cuándo arde y pide agua

y también cuando sus aguas lo ahogan.

Afirmo que las mujeres de mi vida son maravillosas.

Las necesito cerca, fuertes, poderosas.

Las riego como fores, las celebro.

Si no están para regarme, me seco.

Me cansé de ese Dios que es castigo, infracción, policía y

bombero.

Mi Dios anda en moto y se hace trenzas.

Puede meter un gol y deleitarse en un poema.

El mayor acto de amor que me he brindado es escribir,

escribirme.

El que puedo recibir es que si me lees, te leas.

Y voy a hacerlo mientras me dé la gana y cuando deje de

darme quizá me ponga a hornear galletas o me enliste para

Química Farmacobióloga.

 

Pamela Aguilar

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