Camino a la arena

Por La Escritora Ruda

Desde lejos se puede ver el letrero que casi siempre está oscuro, ese que anuncia que has llegado al lugar donde #ricos y #pobres disfrutan de ese maravilloso deporte que más que un espectáculo, es una tradición en nuestro país.

Aunque las luces del letrero estén apagadas, el murmullo de la gente guía tus pasos hacia la #ArenaMéxico, pues antes de llegar a la puerta, te topas con los puestos en los que encuentras de todo: comida, botana, máscaras, capas, alcancías, tazas, revistas nuevas y viejas, llaveros y hasta luchadores que después del retiro ponen su negocio. Así lleno de color, vida, alegría, ruido y novedades es nuestra #LuchaLibreMexicana.

Esos pasos me llevaron a conocer a #Sofía que, aunque es muy joven, conoce lo que es la afición por la Lucha Libre, y mientras atiende su puesto de playeras, máscaras y monederos me dice que el pancracio ha cambiado, en cosas buenas y malas, pero que sigue siendo parte de nuestra cultura, pues cada ocho días esa zona se transforma y todo se vuelve una fiesta que dura poco más de tres horas.

Le pregunto qué es lo que ha hecho que cambie la Lucha y ella me confirma que “lo extranjero”, y es que sí, muchas veces adoptamos cosas que se nos hacen mejor que lo hecho en #México, ella me dice que nos invaden en el mercado, pero también en la forma de hablar, de vestir y hasta de luchar en un ring.

Pero a pesar de todo el bombardeo que hay de cosas extranjeras, este deporte sobrevive porque es muy noble, porque NO es una pelea, porque los luchadores arriba del ring no buscan noquear al rival, porque el profesional sabe que antes que nada es un compañero; que en este deporte el trabajo es conjunto y que cuando proteges al otro, te proteges tú, eso es lo que vuelve a la Lucha Libre Mexicana espectacular y enigmática.

Sofía me dice que lo mejor de estar fuera de la Arena es ver cómo los niños vuelven #ídolo a un hombre de carne y hueso, cómo se emocionan al verlos abajo del ring, que esa emoción es distinta, pues es cien por ciento real. Porque los adultos se emocionan pero de otro modo, los más viejos cuentan anécdotas buscan productos pasados, los jóvenes buscan la máscara de moda, pero los niños siempre dicen la verdad.

La lucha casi empieza, así que me despido de mi compañera de afición, quien me dice que ojalá la percepción que se tiene ahora mejore, pues la Lucha Libre es algo que tenemos arraigado, y sí, es parte de nuestra cultura, después del fútbol, es un deporte muy popular en nuestro país.

Cruzo la puerta principal y el aire se siente distinto; sigo por el pasillo; llegó a mi asiento y, todo, todo se transforma…

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