“Bien morir” a nuestro compañero perruno

“Los animales, queridos niños, comprenden los sentimientos,

aunque no entiendan las palabras”

Antonio Mingote

Por Luis Puga

La muerte de una mascota es un momento triste para quienes la considera parte de su familia, suceso que se enfrenta tarde o temprano; si bien ellos viven menos años que los seres humanos, sería ideal estar preparados para su partida.

Cuando enfrentamos esa circunstancia ¿qué hacer con el cuerpo de nuestro perro? En la Cuidad de México una de cada seis familias tienen uno o dos canes en casa, y desconocen las opciones para darle un “bien morir” a su canino amado.

Los antirrábicos de la CDMX dan la opción de que puedas “dormir” a tu canino solo presentando el diagnóstico de que posee un tumor, cáncer, o estar lastimado de gravedad, enfermo o en condiciones de sacrificio.

Este servicio que proporciona la Secretaria de Salud es gratuito, por desgracia, el cuerpo se queda con ellos por cuestiones de salubridad de la misma institución, pero ¿qué hacen con él?. Mensualmente pasan a los antirrábicos los camiones de desechos orgánicos donde llevan los cuerpos a incinerarlos, este proceso se realiza con al menos de 10 perros por horno.

El “desecho” del perro es un problema social para la Secretaría de Salud de la CDMX, ya que existe una gran escala para incineración orgánica. Diariamente el gobierno de la CDMX, se encarga de levantar los cuerpos de perros situados en avenidas o calles, en terrenos abandonados y escombros de basura, a través de una solicitud realizada por la comunidad.

Las veterinarias y clínicas privadas brindan un servicio personal, donde podemos darle una despedida a nuestro canino como si fuera parte de la familia, y lidiar con el duelo más elemental.

Camila, una labrador de 10 años, vivió desde que nació con Mercedes, quien tuvo las opciones para darle un “bien morir”, pero le resultaba difícil pensar en qué hacer con el cuerpo de su amiga y compañera de vida. Quería tenero simbólicamente a su amiga leal, y no dejarla a su suerte, por eso acudió a una funeraria animal, donde le ofrecieron la cremación, entregándole las cenizas en un arbolito (pino de limón) para que Mercedes pudiera tenerlo en su jardín o en casa.

“Creo que un compañero, como lo es un perro, en la vida de los humanos merece el mismo respeto que el que te brindó durante su corta vida. Es una cuestión de cultura, poder darle una despedida por lo que llegó a significar para mí. Camila fue una perra linda, leal, fiel, me escuchaba, se convirtió en mi confidente y en algo sumamente vital, pero siento que hacerlo de esta manera y despedirme con ella en una hermosa platita es lo mínimo que podía hacer”, compartió Mercedes una vez que le entregaron su Pino de Limón.

“Un perro en la vida de los humanos merece el mismo respeto que el que te brindó durante su corta vida”, Mercedes ama de Camila, labrador fallecido

En la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM realizan un proceso de investigación para la ayuda de las enfermedades animales, esto lo logran a través de los cuerpos sin vida de los animales. La mayoría de las investigaciones en cuerpos son en perros, que ayudan a las prácticas de los estudiantes para explorar sus habilidades, asimismo se utilizan para la docencia. También logra donar el cuerpo de tu animal a la ciencia, ayudando al reino animal. 

¿Puedo donar el cuerpo de nuestro canino a la UNAM?

Sí, aunque tiene un proceso más largo, pues los estudiantes de la facultad realizan una solicitud a las veterinarias privadas, donde el cuerpo del animal debe estar en un estado natural, si se aprueba se realiza el traslado del cadáver a las instalaciones del laboratorio en la UNAM. Una vez que se logra la investigación y el proceso del cuerpo se hace la cremación y se da una donación para la entrega de las cenizas.

En servicios privados, el costo va desde 300 pesos en cremación colectiva y 2100 en individual.

Como Mercedes, dar un “bien morir” a tu perro, es parte de una cultura y educación como dueño de un compañero. Un es un compañero de vida que nos brinda amor cada día, espera en casa con una sonrisa en mente, convirtiéndose en un integrante más en la familia.

 

 

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