ARTEGIO, el “arte” de robar sin lastimar a la víctima

Por Porfirio Villalobos

 

A mediados del siglo XX existieron diversas formas de efectuar robos o asaltos; las personas dedicadas a la delincuencia desarrollaban estrategias de tal manera que procuraban no lastimar a los incautos.

Así como había gente que se dedicaba a delinquir, existió una policía secreta que tenía identificadas a las personas de acuerdo al tipo de delito que cometían y casi siempre atrapaban al facineroso.

Los carteristas o dos de bastos asaltaban a usuarios de los camiones y Metro. Quitaban sus carteras, sin dejar sospechas. Regularmente andaban en grupos de dos a tres personas.

La clasificación de los delincuentes estaba controlada por las delegaciones policiacas, además, los polis de antaño sabían perfectamente donde localizarlos, era muy difícil escapar de la ley.

Hubo dos delincuentes de renombre, respetados en el bajo mundo, uno apodado el “Manos de seda” y otro “El carrizos”. Nunca lastimaron a nadie, eran respetados por la gente del barrio y por los propios policías, pues sus robos tenían que ser limpios para poder seguir “trabajando”.

El carrizos fue un zorrero afamado en los años 70 y 80, entre sus logros se cuentan los robos a las residencias de los ex presidentes Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo. Se especializaba en asaltar casas de Polanco y de las Lomas de Chapultepec.

Existieron diversos tipos de artegios y cada uno tenía gente especializada. Era difícil que los ladrones invadieran un campo ajeno, si lo hacían, corrían el riesgo de errar la jugada, con la consecuencia de que la policía los atrapara o  que los bandidos de esa área se enteraran y les dieran una golpiza, o algo peor: la muerte.

Los diversos artegios son:

ZORRERO. Delinque de noche. El que roba casa habitación, se da el lujo de comer algo y usar el sanitario.

CHICHARRERO. Hace lo mismo que el zorrero, pero durante el día.

BOLERO O GOLERO. Se dedica a la venta de alhajas de pésima calidad, les da brillo, aparentando ser de oro. Regularmente la persona se viste de basurero, de empleado de Luz y Fuerza o de una empresa “x”, y ofrece el producto.

CORTINERO. Persona que se dedica a abrir las cortinas de los negocios para robar.

DOS DE BASTOS o CARTERISTA. Se dedica a robar en transporte público o lugares muy concurridos. Usualmente andan en grupos de dos a tres personas, y se ponen un suéter o alguna prenda en el antebrazo.

CIRUJANO. Utiliza una navaja y rebana las bolsas para extraer el botín, la mayoría de sus víctimas son mujeres.

RETINTERO. El que arrebata lo que sea y echa una carrera para no ser atrapado.

PAQUETERO. Quien simula encontrarse un paquete de dinero en el suelo y lo ofrece a quien lo observa, pidiéndole lo que sea a cambio.

CADENERO. Arranca la cadena del cuello a su víctima.

CHORLERO. Abre los autos con llaves maestras o “ganzúas” y hurta lo que hay dentro.

CAJUELERO. Roba de las cajuelas de los autos y extrae la llanta de refacción, o lo que se encuentre.

FARDERO. Regularmente “trabaja” en centros comerciales o mercados y extrae la mercancía entre su ropa, por general son mujeres las que efectúan este delito.

DESCUENTERO. Persona que agrede con un golpe en la cara de la víctima con el fin de atontarlo y quitarle sus pertenencias.

BOQUETERO. Quien realiza un boquete a través de una puerta o pared, para ingresar a un negocio o casa habitación.

CRISTERO. Persona que se para de espalda a una puerta, estira los brazos y con las nalgas da un empujón a la puerta, abriéndola para meterse al negocio o casa.

COSCORRONERO. Quien entra a los negocios o casas por las azoteas y roba de manera rápida, lo que encuentre.

Bandidos de los años 60

Imagen tomada del sitio ourdailyread.com / Bandidos de los años 60.

 

Antes, la escuela delictiva se daba en las vecindades de los barrios, en las calles, en el convivio de las personas, y cuando un ladrón “caía” a chirona (la cárcel), perfeccionaba su estrategia, salía listo para continuar con sus “habilidades”.

El Servicio Secreto (policía) y la División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia (DIPD) fueron efectivos para combatir a los delincuentes de los años 40, 50, 60, y 70, inclusive a mediados de la década de los 80 todavía era controlable la delincuencia.

Conforme avanzó la profesionalización de la policía científica, desapareció el Servicio Secreto y la DIPD, también cambió la delincuencia. Ya se hablaba de atracos, y los rateros actuaban en pareja o en pandilla, agredían a sus víctimas y se establecieron los DERECHOS HUMANOS, incluso para los criminales.

Dicen los viejos, en la actualidad, que antes daba gusto ser robado sin salir lastimado, pues en muchas ocasiones uno no se daba cuenta del atraco que sufrían.

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