Adiós a un ícono de la generación X

 

Por Anabel Clemente

@Ana_cletre

Beavis and Butthead mostró las inquietudes de una generación en crisis, la llamada generación X. La música que sonorizó a esa juventud se llamaba grunge, y uno de sus abanderados murió este 3 de diciembre: Scott Weiland, exvocalista de Stone Temple Pilots.

Si aún existiera aquella serie de MTV, Butthead preguntaría a Beavis: ¿qué es Core? Y la respuesta sería: ¿hombre, si tú no sabes yo no soy nadie para hablar?, y seguirían viendo la televisión, escuchando el sencillo “Plush”, de aquel álbum icónico de 1992, sin importar la muerte de uno de los suyos, un hombre de la misma generación.

Ahora la juventud quedó atrás y la nostalgia por las camisas de franela, el cabello alborotado y la cara de hastío regresa con la noticia del deceso del hombre de 48 años al interior de un autobús estacionado frente a un motel, cerca del lugar donde se presentaría con su nueva banda: Widabouts.

Las especulaciones sobre su muerte han comenzado, la principal, el consumo de drogas. “Soy un adicto tenaz. Pero también soy tenaz en recobrarme. Nunca dejo de intentar dejarlo. Y eso es algo”, se lee en su autobiografía Dead &not for sale, publicada en 2011.

Desde sus inicios como cantante de Stone Temple Pilots comenzó su adicción a la heroína, luego llegó la cocaína, el crack… “Llegando a Manhattan, con amigos de otras bandas, oí cómo pedían a sus ‘contactos’ que les llevaran varias bolsas de ‘China White’. Yo no podía dejar pasar los privilegios de ser una estrella de rock y esa noche, antes del primer concierto en Nueva York, me drogué”. Así contó su inicio en el mundo de las drogas.

El resultado de su adicción fue la separación del grupo que formó y constantes sentencias: en 1995 el cantante fue condenado por comprar crack; 1999 fue encarcelado por violar su libertad condicional después de que fuera hallado con una dosis de heroína; en 2003 de nuevo fue condenado por posesión de drogas.

Además de la banda ícono del grunge y de los 90, Weiland fue parte de otra agrupación, aquella que integraba a los músicos de Guns N’ Roses, por supuesto Slash: Velvet Revolver, pero su existencia sólo duró cuatro años, en 2007 se separó por el comportamiento errático de su vocalista.

La música queda, el emblema de una generación en crisis permanece y otro abanderado de los noventa se va con la nostalgia de la juventud perdida.

Anabel Clemente

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