A la orilla del zacate: Historia y cultura de San Pedro Zacatenco

Por Jenifer Ángeles

Justo al límite de la latitud norte de la Cuidad de México, las faldas del cerro del Chiquihuite, se asienta  una de las colonias más antiguas de la delegación Gustavo A. Madero. Su origen etimológico  deriva del náhuatl zacatl, cuyo significado es zacate, hierba de forraje; de ahí que su interpretación al castellano se lea como “a la orilla del zacate”, y coloquialmente sea conocido por los lugareños como Zacatenco.

Oficialmente, esta localidad recibe el nombre Pueblo de San Pedro Zacatenco,  y es una de las 225 colonias que pertenecen a la alcaldía gobernada por Francisco Chiguil Figueroa. Sus primeros vestigios datan del año 1500 a.C, cuando los chichimecas y olmecas se dedicaron a la explotación de la sal y del tequesquite, el comercio y el cuidado y ornamento de los muertos. Posteriormente, los aztecas rodearon la zona del Tepeyac y en los lugares aledaños se instituyó la adoración de la diosa Tonantzin.

Un referente del norte de la Ciudad

Zacatenco colinda con los municipios de Lázaro Cárdenas y San Juan Ixhuatepec (ubicados en el Estado de México). De acuerdo con el Instituto Nacional de Geografía e Informática (INEGI), el cerro de Zacatenco es una de las principales elevaciones del norte de la Cuidad,  con una altitud de  2500 msnm.

Su clima es templado con bajo grado de humedad  y la temperatura media anual oscila entre los 17 grados Celsius. Según los datos de la Secretaría de Desarrollo Social de la Ciudad de México, posee una precipitación anual de 651.8 mm.

Movilidad étnica

Se cree que los primeros pobladores de esta localidad fueron migrantes de las etnias olmeca y chichimeca. Posteriormente, los mexicas se asentaron en la zona, y para el siglo XVII los españoles comenzaron a edificar los primeros cimientos de lo que se convertiría en uno de los íconos de la fachada al norte de la Cuidad: El Acueducto de Guadalupe.

Para mediados del siglo XX la densidad de población creció exponencialmente, por lo que se construyeron colonias aledañas, tales como la variante Residencial Zacatenco y Lindavista.

Sede universitaria

Debido al crecimiento de la mancha urbana, el intercambio económico y cultural de San Pedro Zacatenco con otras localidades se incrementó gracias a la edificación  de obras públicas, como escuelas y universidades (IPN, Universidad Justo Sierra, Universidad Insurgentes, entre otras) parques y otros centros recreativos y de convivencia social. Dichas obras, acentuaron la demanda de servicios básicos por los transeúntes y los nuevos lugareños; por lo que el comercio, el diseño de nuevas vialidades y viviendas (Instituto de Vivienda de la Ciudad de México), facilitaron no sólo el crecimiento económico de la zona, sino también en infraestructura. Por ello, el comercio, la docencia y la manufactura son las principales actividades que han enriquecido a la localidad, y forman parte del referente que une a Zacatenco con otras comunidades.

Un referente cultural

Zacatenco posee diversas edificaciones que son ícono de la arquitectura novohispana, tales como el Acueducto de Guadalupe y la iglesia de San Pedro Apóstol. En el interior del santuario, existe una capilla dedicada a  Nuestra Señora del Rosario cuya construcción data del siglo XIX; aunque se calcula que los cimientos de la misma datan del México prehispánico (1000 a.C), cuando el culto religioso se resumía en el ornato y el cuidado de los muertos.

Por otra parte, los primeros datos que se tienen sobre la construcción del Acueducto de Guadalupe, arrojan que la edificación data del año 1676 por la orden del Virrey Fray Payo Enríquez de Rivera. José Rogelio Ruíz afirma en su artículo, “El Acueducto de Guadalupe”, que el canal medía diez kilómetros y el agua corría desde el pueblo de Tepeaquilla – también conocido como Santa María de Guadalupe-, y transportaba líquido del lago Texcoco y del río Guadalupe.

La obra concluyó el 30 de marzo de 1751 y fue el 24 de noviembre de 1752 cuando se introdujo el agua por medio de una fuente en la plaza principal del pueblo de Santa María de Guadalupe. Desde entonces, el agua era llevada sobre 2310 arcos de poca altura, sostenidos aproximadamente por 12 mil 696 varas. La edificación abastecía a las colonias Tenayuca, Ticomán, San Pedro Zacatenco y Santa Isabel Tola, antes de que el crecimiento poblacional demandara el transporte de líquido a través de tuberías.

Testimonio gastronómico

De acuerdo con los testimonios de los habitantes de dicha localidad,  los primeros platillos típicos de la zona fueron champiñones acompañados con tortilla de maíz. Los hongos eran uno de los alimentos que brotaban del cerro de Zacatenco, y por ello, eran consumidos regularmente por los lugareños. Por otra parte, los caracoles al mojo de ajo y el adobo en chile guajillo son otro de los exponentes de la comida típica del lugar.

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