LA BODEGA DE MORED

LA BODEGA, de Mored

Era lo habitual, Mauricio lo esperaba a guardar el vino de consagrar y después lo ayudaba a quitarse la ropa de la liturgia. Ese día, después de la consagración Mauricio sintió la mirada del padre todo el tiempo sobre él y también sintió una incomodidad que no sabía explicar.

Algo no estaba bien, pero a los ocho años es difícil de entender eso, sólo se siente y se siente mucho, tanto como cuando el padre se desvistió y le dijo que hiciera lo mismo, poniéndolo de espaldas para penetrarlo en cuerpo y alma.


La vida después de que Dios te llena los intestinos de oscuridad es el auténtico infierno, así que veinte años después Mauricio decidió colgarse para acabar con esa culpa que lo carcomía. No entender como un acto de amor aquello que Dios a través de su representante en la tierra le hizo, era peor que ser un desagradecido con el todo poderoso.”

Para un país como México donde las “maldiciones auto-proféticas cumplidas” son parte de nuestro acervo cultural, nos puede parecer muy “loco” que exista una otredad con la misma dolencia. Y es que crecer con la etiqueta de que aquí pasa todo y al final no pasa nada deja de ser un tema para convertirse en una tara social y, es precisamente ésta la que nos hermana con el Vaticano, otro sitio donde todo pasa y al final no pasa nada.

El 24 de febrero finalizó el Sínodo “La Protección de los niños en la iglesia o Cumbre contra la pederastia” en la sede del Vaticano en Roma, Italia.Se trata de la asamblea de los obispos que representan el episcopado de la iglesia católica y tiene como fin auxiliar al Papa con el gobierno de la misma dándole consejo.

Si bien, la naturaleza de este Sínodo fue inédita (por el propio tema), de poco o nada sirvió en términos de una solución, puesto que los asuntos ahí expuestos son los extractos de los archivos sobre abusos sexuales de sacerdotes a niños, que se conocen desde hace tiempo y, sobre todo, porque los resultado de la tan renombrada cumbre son los mismos que desde hace años se han propuesto en diferentes mensajes por la jerarquía católica.

Joaquín Aguilar Méndez director en México de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual por Sacerdotes (SNAP, por sus siglas en inglés) señaló que “pareciera que es reforzar lo que todos sabíamos, el gran problema es que se aplique (la ley) porque parece igual que en el Estado, no requerimos de grandes cambios a la ley, queremos voluntad política.”

En términos de manejo de crisis, la jerarquía católica sólo está siguiendo el manual para sortearla, han reconocido el error “abuso sexual”; le han respondido a los usuarios que son su propia feligresía, “El Sínodo”; han señalado un culpable, “la debilidad humana de los curas abusadores, herramientas de Satanás”; y por último, han propuesto una solución, “proteger a los menores, purificación del cuerpo eclesiástico, acompañar a las víctimas y reforzar las directrices de las conferencias episcopales”.

Esto es, han generado una burbuja de protección para el mismo Vaticano y los victimarios, válvulas de escape para la opinión pública y principalmente han ganado tiempo para que el tema se diluya. Aquí en México a esto le llamamos en términos coloquiales “atole con el dedo”.

A las anteriores sumamos que el mismo Papa Francisco ha prometido llevar ante la justicia a los “depredadores”, como el mismo los ha llamado, sin embargo desde 2013 hemos escuchado el mismo discurso con diferentes tonos y rasgado de vestiduras, puro “performance”.

La memoria corta de la sociedad seguro no tendrá en cuenta que desde 1950 la iglesia católica se ha enfrentado miles de denuncias en todo el mundo (por abuso sexual), y la respuesta fue siempre negarlo, proteger a los culpables creando un segundo culpable por complicidad.

Los escándalos en Pennsylvania (USA), donde cientos de sacerdotes cometieron abusos sexuales a más de mil niños durante décadas, se dieron a conocer en agosto de 2018 producto de una investigación de la fiscalía del estado (Pennsylvania) y se evidenció que sistemáticamente fueron encubiertos por la grey católica.

Los casos de Chile: más de cien clérigos son investigados por presuntos delitos sexuales, en donde el párroco de Santiago Fernando Karadima se convirtió en el depredador sexual más famoso de esa nación.

Durante décadas gozó de impunidad y protección por los distintos papas hasta que, en 2011, el Vaticano lo suspendió y lo conminó a llevar una vida de “penitencia y oración”.

Finalmente la opinión pública fue tan poderosa que orilló al Papa Francisco a expulsarlo del sacerdocio, pero la institución jamás lo entregó a las autoridades; pareciera que vestir una sotana y oficiar misa es una forma de “fuero” que les provee de inmunidad ante la ley. El caso judicial de Karadima se declaró en “sobreseimiento definitivo”, es decir cerrado en definitiva. Reabriéndose en el orden civil sin haber un fallo definitivo hasta la fecha.

En México el caso más sonado ha sido el del padre Marcial Maciel (fundador de los Legionarios de Cristo) quien en su momento fue protegido por el Papa Juan Pablo II, posteriormente por el Papa Benedicto XVI hasta la muerte de Maciel en 2008.

Es importante señalar que la congregación de los Legionarios de Cristo ha sido una importante captadora de devotos y de donativos de México para el Vaticano. Al padre Maciel se le acusó de abuso sexual contra seminaristas y niños.

En 2002 la Iglesia fue acusada de encubrir los mismos y de pagar dinero para acallar a los denunciantes. Sin embargo la voz que levantó la mano para denunciar éstas atrocidades vino del interior, fue el ex rector de la Universidad Anáhuac (universidad fundada por el propio Maciel) Juan Manuel Fernández Amenábar.

Al padre Maciel también se le acusó de malversación de fondos, plagio, estafa y tráfico de sustancias prohibidas. Al igual que al padre Karadima el Vaticano le obligó a retirarse del sacerdocio y a llevar una vida de bajo perfil que encontraría en la “penitencia y oración”, un “fuero” así no le tuvo ni Obama.

Tenemos también el caso del párroco de Tehuacán, Puebla, Nicolás Aguilar Rivera acusado de abuso sexual contra veintiséis niños en Estados Unidos y sesenta en México. En su momento fue protegido por el Papa Juan pablo Segundo y por el arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera.

Enfrentó a la justicia por lo insostenible de su caso, presentándose a declarar, sin embargo no fue detenido a pesar de tener una orden a de aprehensión en su contra. Actualmente se encuentra prófugo en algún lugar de las sierras Norte y Negra de Puebla.

Existen otros expedientes similares en Nuevo Léon en contra de seis sacerdotes que se encuentran prófugos y también hay quienes han sido procesados y que cumplen condenas por estos delitos los casos de San Luis Potosí y Oaxaca. Pero ningún ha sido en colaboración con la Iglesia Católica, al contrario ha sido ésta quien ha entorpecido las investigaciones.

La historia del catolicismo como institución ha sido una historia de incongruencias y contradicciones, pero nadie puede negar su gran desarrollo de marca y branding vendiendo la culpa y la vida eterna como producto único, una y otra vez a lo largo de tres mil años, a costa de lo que sea y por encima de quien sea, incluyendo al propio Cristo.

Si la práctica hace al maestro y el hábito no hace al monje, entonces tenemos que la Iglesia Católica ha hecho una maestría de su simulación para ser “La Casa de Dios”.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad de quien las emite



Lizeth Gomez

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